Hoy cedo el turno a Valeria para que os siga contando su historia y experiencia con la infertilidad. Porque no todo el mundo tiene la suerte de lograr el embarazo con el primer tratamiento de reproducción asistida. Toda lucha ha de tener su recompensa. De momento, hoy os cuenta cómo fue su transferencia de embriones congelados. Todos mis mejores deseos para este 2018 que está a punto de comenzar.

Después de nuestro positivo bioquímico, decidimos disfrutar del verano y pasar unas vacaciones de mucho ajetreo, planificadas a última hora, dado que si hubiera sido positivo el verano hubiera sido más tranquilo.

En agosto hablamos con la clínica y nos dieron la opción de hacer un ciclo natural para la transferencia de los dos embriones que quedaban congelados.

El día 20 me vino la regla, el 22 de agosto fuimos a la clínica para confirmar que todo avanzaba correctamente y así fue, me hicieron la ecografía y todo iba en su curso. El día 31 volvimos a la consulta, me hicieron la ecografía y confirmamos que el endometrio estaba perfecto para recibir y cobijar a los huevitos. Me pautaron que el día 1 de septiembre me pinchara el ovitrelle, y ya nos dijeron que la transferencia sería el día 4 a las 12:30 de la mañana.

El día 4 yo empezaba a trabajar después de las vacaciones. Yo en el trabajo fui muy clara desde el principio y tanto a mi jefa como a mis 3 compañeras como a la persona de recursos humanos les conté el problema que tenía, tuve algún problemilla pero cosillas sin importancia con alguna de mis compañeras, pero ya el día 31 cuando les informé que el día 4 me tenía que ir, dos de ellas empezaron a ponerme más problemas. Finalmente lo dejé todo arreglado con mi jefa, y a las 11:30 me fui a la clínica, dónde había quedado con Oliver, él iba desde su oficina.

Esta vez controlé bastante el agua para que no me volviera a pasar lo que en la primera transferencia. Enseguida pasamos a la consulta, nos indicaron que de los dos embriones 1 se había perdido al descongelar, por lo que teníamos 1 huevito para transferir.

Al salir de la consulta me pasaron a la habitación, dónde me puse el atuendo para entrar al quirófano. La transferencia fue igual que en las otras ocasiones. Al terminar me dieron la foto del embrión transferido, me pasaron a la habitación y al ratito dejaron entrar a Oliver. Pasada media hora, vino la enfermera y nos comunicó que podía vestirme y pasar a la consulta del doctor para que me diera las pautas a seguir. En la consulta el doctor me indicó que siguiera con el prolutex, (la progesterona) y me dio cita el día 18 de septiembre para la beta.

Ese día me fui a casa y estuve tranquilita toda la tarde. Los problemas vinieron los días siguientes, cuando durante nueve días dos de mis compañeras me estuvieron fastidiando, ya que les molestan mis faltas de asistencia o el que tenga que salir un rato de mi jornada para todo el tema del tratamiento, la verdad que entre los nervios que se tienen en la beta, las hormonas por la medicación y su trato y manera de hablarme en varias ocasiones me llevaron a un estado de nervios límite. Mirando atrás pienso que fui tonta porque tenía que haber ido a mi médico de cabecera y contarle lo que me estaba pasando, pero por no aguar las vacaciones de otra compañera y por no faltar más, aguanté. El día 14 cuando llegué a casa había manchado bastante, y era un manchado rojo, llamé a la clínica y me dijeron que me quedara en reposo, que fuera al día siguiente y me hacían la beta, porque si era positiva tendría que estar en reposo absoluto, pero que si era negativa era una tontería que pasara el fin de semana en reposo. El viernes 15 me fui muy temprano a la clínica para que me pudiera llevar Oliver y luego me dejara en casa antes de ir a trabajar. La mañana se hizo eterna y algo me decía que no iba a salir bien.

A las 14 horas me llamaron de la clínica y me confirmaron que la beta era negativa, podía dejar la medicación y me bajaría la regla.

A pesar de que no fue bien, no me lo tomé nada mal, en este ciclo no tuve buenas sensaciones, más bien al contrario.

Aquí cerrábamos la etapa en la clínica privada, pero por suerte a finales de agosto nos llamaron de la Paz, y teníamos nuestra cita para el día 26 de septiembre, con lo que después de la beta negativa comenzábamos otras aventuras, esta vez en la seguridad social, ¿qué nos deparará esta nueva etapa?

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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