¿Sabes que hay muchas cosas que nadie te contará sobre el parto? Sé que quizás te sorprenda esto, pero es cierto. El día que des a luz te vas a encontrar con situaciones que no contemplabas y de las que nadie te había hablado. Y es una auténtica pena porque nos evitaríamos más de un sofoco innecesario. A continuación vas a descubrir algunas de las cosas que nadie te cuenta sobre las diferentes fases del parto. Puede que no te pasen a ti, o puede que sí. Desde luego, que a mí me hubiera gustado saber de algunas. O al menos ser más consciente de ellas.

Inicio del parto

Te puedes poner de parto sin haber expulsado el tapón mucoso. Puede que te expliquen en las clases de preparación al parto que una vez que se empieza a expulsar el tapón mucoso, el parto se puede desencadenar en los siguientes 15 días. De hecho, yo pensaba que empezar a expulsar el tapón antes del parto ocurría en todos los casos. Sin embargo, puedes estar en pleno trabajo de parto y no haber expulsado el tapón.

 

También te puedes poner de parto sin haber roto la bolsa. ¿Cuántas veces hemos escuchado en películas o series de televisión “cariño, he roto aguas”? Por tanto, puede que no hayas roto aguas y te pongas de parto.

 

Puede que no se te hinche la cara o te cambie ésta antes de parir. La sabiduría popular dice que cuando se va a parir se nota en la cara. Puede que sí o puede que no. Así que no es una ciencia exacta ni un indicador inequívoco de parto inminente.

 

Puede que las contracciones no te duelan. Sí, sí, como lo oyes. Esto lo viví yo en mis propias carnes serranas. El hecho de no haber roto la bolsa hacía que me amortiguara el dolor que algunas mujeres sienten desde que se desencadena el trabajo de parto. Y hace que el parto sea mucho más amigable y fácil de llevar. Que no todo es malo.

El paritorio

Algo que no sabía es que una vez que entras al paritorio, por protocolo, te ponen monitores de continuo. Esto es un fastidio porque las molestias de las contracciones se padecen más estando tumbada. Y no tienes mucha más opción. Así que si no tienes dolores fuertes, mi consejo es que aguantes al máximo en la habitación. Tu cuerpo te lo agradecerá.

 

La epidural no siempre resulta beneficiosa. El efecto que produce la analgesia epidural no es siempre el deseado. La epidural te tiene que calmar el dolor pero a veces produce un efecto anestésico. Ya te conté, que a mí se me durmió la pierna izquierda y ello me dificultó el expulsivo. No controlar la pierna y depender de otra persona para que haga fuerza no es muy agradable. Es un hándicap y por mucho que te hayan dicho que puede pasar, vivirlo es ciertamente frustrante.

 

Puede que durante los pujos te entren ganar de hacer caca. De hecho, puede que en uno de esos esfuerzos te hagas caca. Y esto nadie te lo cuenta. Personalmente creo que no es algo de lo que debas avergonzarte si es que te pasa. Es lo que tiene tanto empujar y hacer fuerza. A mí no me llegó a pasar, pero mi matrona nos lo contó en una clase de preparación al parto. Por lo que iba preparada y sabía que podía ocurrir.

La lactancia

Si tus pechos no cambian mucho de aspecto durante el embarazo no te preocupes, es normal. Esto te lo digo por experiencia propia. Mis pechos han crecido pero las areolas siguen siendo del mismo color y no han aparecido las glándulas de Montgomery (unos puntos blancos que parecen espinillas). De hecho, yo pensé que el hecho de que no hubieran cambiado de aspecto iba a ser un problema a la hora de lactar. Afortunadamente, esto no ha supuesto problemas.

 

El agarre al pecho no debe doler aunque el personal sanitario que te atienda te diga lo contrario. Si el agarre duele es que hay algo que corregir. La formación de algunas matronas en lactancia es más que deficiente. La consecuencia directa de esa escasez formativa es en fracaso de la lactancia materna.

 

No es fácil dar el pecho. De la teoría a la práctica hay bastante diferencia. Y si te han vendido lo contrario es un problema. Porque frustra y es algo que lleva su tiempo aceptar. Y menos para una madre primeriza. Te pueden explicar cómo hacerlo pero el día de la verdad te encuentras con que:
1. No sabes cómo coger a tu bebé.
2. No sabes cómo manejar a tu bebé.
3. No sabes cómo poner a tu bebé para que tome el pecho.
4. No sabes por qué llora tu bebé.

 

Sólo sabes que depende 100% de ti y que quieres dar lo mejor de ti. Pero al mismo tiempo tienes que recuperarse tú del parto, una de las experiencias más brutales de tu vida. Te diré algo, dar el pecho es lo más bonito que estoy viviendo, pero también ha sido la experiencia más dolorosa que he experimentado durante el primer mes de vida de mi hija.

 

Estas son algunas de las confesiones que te hago para que tengas más información de cara a tu parto. La información, al fin y al cabo, es poder. ¿Quieres compartir algo con el resto de futuras mamás que crees que pueda ayudarles?

 

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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