El lunes 2 de enero llamé a la clínica a las 10 de la mañana, quería confirmar que tuvieran los resultados de las pruebas para no darnos un paseo en balde el día 4 que estábamos citados. Dos largos días después volvimos a la clínica, un poco extraño, esta vez la consulta era al medio día y nosotros por razones de trabajo, solemos tener las citas por la tarde siendo de noche. En la sala de espera cogí un folleto con todos los tratamientos que se pueden realizar y me llamó mucho la atención la donación de óvulos, porque no sé si habrá mucha gente dispuesta a pasar por la estimulación para donar sus óvulos, pero bueno, más adelante me gustaría compartir mi opinión sobre este tema, que por lo que he podido comprobar parece que es un tema tabú.

El doctor nos recibió en la puerta para saludarnos, sacó de nuestro expediente los resultados y nos dijo que todo había salido bien, tanto el cariotipo de ambos como mi x-frágil por lo que ya se podía empezar a planear el tratamiento.Nos explicó en qué consistiría:

“comienza con la estimulación ovárica en el segundo día de la regla, que consiste en administrar una medicación subcutánea. Durante la estimulación ovárica que son unos 10-12 días haremos unos controles para ver cómo van desarrollando los folículos. Cuando los folículos hayan alcanzado unos 20-22mm realizaremos la punción, que consiste en la extracción de los folículos. Para realizar la punción es necesario anestesiar. El mismo día de la punción, Oliver debe de aportar la muestra de semen para la ICSI, que se realizará el mismo día. 2 o 3 días después de la punción, dependiendo de la cantidad de folículos y de la calidad, se realizaría la transferencia y unos 12-13 días después se realizará la beta para confirmar si hay embarazo. Todo esto es a grandes rasgos, todo depende de cómo reaccione uno y dependiendo de la evolución iremos concretando más los plazos.

La regla tenía que bajarme el día 13, y como faltaban bastantes días el doctor nos citó el 11 para hacer una ecografía antes de empezar y ver que todo estaba correcto. El día 11 fuimos a la consulta y en la eco vimos que en el ovario derecho había un folículo de 18mm, cosa que no le gustó al doctor. Nos pidió que volviésemos el sábado 14 para ver si se había quitado, si no tendríamos que esperar, en su opinión, la última palabra la tenemos nosotros, pero si ese folículo no desaparece y madura, puede afectar en la estimulación realizada y perdamos los folículos que empiezan a crecer.

Salimos de la consulta algo decepcionados, lo teníamos tan cerca e íbamos a tener que posponerlo un mes más. Lo que sí teníamos claro es que respetaríamos las decisiones del doctor, él es el profesional y quien tiene experiencia y si a él no le parecía bien empezar el tratamiento en ese momento esperaríamos a que mi cuerpo estuviese al cien por cien.

Una vez más nos demostró su cercanía y preocupación ya que podía haber empezado el tratamiento y hasta donde hubiésemos llegado…A pesar de irme muy decepcionada, Oliver me hizo cambiar el chip completamente, ¿y por qué iba a tener que seguir el folículo el sábado?

El sábado era temprano, teníamos cita a las 9 de la mañana, pero yo a las 6 ya estaba como un búho, así que me levanté hice un poco de deporte y me preparé, necesitaba salir de dudas ya. El trayecto se me hizo eterno y por fin llegamos a la consulta… pero el médico había tenido un problema y nos tocó esperar otra larguísima media hora. Finalmente llegó el doctor y nos llamó a la consulta.

Primero me hizo la ecografía para ver si ya no tenía el folículo, ya tumbada en esa camilla de tortura no me hizo esperar y a pesar de que yo no veía nada, su cara me confirmó que todo estaba bien. Cuando terminó, nos sentamos y explicó cómo tendríamos que realizar la estimulación, cómo iba a ser el ciclo más detalladamente y en qué consistía la punción y la transferencia. También hablamos de la medicación, como viene en la caja, cómo mezclarla y suministrarla, pero he de confesar que aunque allí parece todo muy claro, una vez en casa te entran mil dudas que pudimos resolver en Google 😉

Por fin iniciábamos el camino.

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Valeria

Sobre Valeria

Me llamo Valeria, tengo 29 años, estoy casada con Oliver que tiene 31 y hace cinco meses me diagnosticaron baja reserva ovárica. Nuestra aventura para ser papis comenzó hace un año y medio, Quiero contarte nuestra historia de lucha por ser padres ¿me acompañas?

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