Después de haberte resumido el primer trimestre de nuestra lactancia materna, me meto de lleno en contarte cómo fueron los siguientes tres meses. Nada que ver con la inexperiencia de los inicios, menos agobios y más disfrute resumen a la perfección esta segunda etapa de nuestra lactancia materna.

De hecho, he de confesar que nunca tuve miras de que nuestra lactancia materna fuera a durar tantos meses porque en mi entorno cercano no he tenido referencias positivas con lactancia materna exclusiva. Puede parecer una tontería pero si en tu círculo más cercano no han vivido una experiencia positiva con LME o no se ha llegado a instaurar, difícilmente encontrarás apoyo, ayuda, comprensión y aliento para seguir adelante. En este sentido, yo me he apoyado en el mundo 2.0. y he encontrado ese apoyo que tanto necesitaba en los primeros meses.

Cuarto mes de lactancia materna: aires, atragantamiento y adiós a las pezoneras

Esto de la maternidad y de ser mamá las 24 horas del día me ha hecho toparme con situaciones de todo tipo, supongo que a ti te habrá pasado lo mismo. Bien, pues cuando ya creía que la lactancia iba a ser un camino de rosas y que las crisis las habíamos vivido intensamente, ¡zasca!, se presentaron nuevos actores en escena.

El cuarto mes de lactancia materna fue el momento elegido por BabyE para dejar de lactar sin pezoneras. Yo de vez en cuando, a media toma, le ofrecía el pecho sin pezonera. Sin embargo, no solía engancharse y, habitualmente, se cabreaba. Así que tocaba volver a colocar la pezonera. Hasta que un buen día, se enganchó directamente al pezón unos segundos. Ese fue un indicador que me animó a seguir ofreciéndole en algunas de las tomas el pezón. De esta primera toma de contacto pasó, aproximadamente, una semana al fin de las pezoneras. Así, de repente, nos olvidamos del engorro de lavar, esterilizar, humedecer, colocar, recolocar… las benditas pezoneras.

Es cierto que las pezoneras salvaron nuestra lactancia materna, pero en este cuarto mes también nos complicaron la vida. Por un lado, BabyE comenzó a tener más Aires de lo habitual porque su forma e intensidad de succión cambiaron. Afortunadamente, la peque siempre ha sido muy movida y no ha tenido mayor dificultad en echar los aires. El problema vino porque, a veces los aires le hacían atragantarse con el consecuente susto. Yo que microinfarto con facilidad ante cualquier pequeñez, desde que soy madre no te digo nada.

El caso es que tanto los aires en exceso como los atragantamientos en casi todas las tomas se redujeron a la mínima expresión al dejar de usar las pezoneras.

Quinto mes de lactancia materna: fin del permiso de maternidad y lactar dormida

Una vez que olvidamos las pezoneras en el fondo del armario, comencé a disfrutar totalmente de dar el pecho a mi niña. Pensar que lo estábamos haciendo bien, que cogía peso perfectamente y que yo tenía los pezones bien ¡era lo mejor que nos podía pasar!

Pero claro, se me presentaba el dilema de qué hacer después de que se me acaba de el permiso de maternidad. ¿Volver al despacho o trabajar desde casa? Yo no quería separaré de mi bebé por nada del mundo, así que hablé con mis jefes y me dieron permiso para trabajar desde casa. He tenido mucha suerte en este sentido. Estoy viviendo una conciliación real.

Más allá de estas cosas, la peque empezó a lactar mucho durante las siestas diurnas. A mí, al principio, me asustaba un poco la situación porque se le iba la leche a la nariz en alguna ocasión. Cuando veía que se dormía, le solía retirar el pecho de la boca, pero muchas veces lo volvía a buscar ella nuevamente. Es lo que tiene que tu bebé no quiera el chupete y le dé arcadas; que tu pecho, automáticamente, adopta la función de “chupete” calmante. Y tan ricamente, para qué te voy a engañar. Disfruto mucho de cada momento con mi hija.

Sexto mes de lactancia materna: introducción de la alimentación complementaria y lactancia materna

Y vamos con el sexto mes de lactancia materna. Si un número importante de mujeres deja de.dar el.pecho antes de reincorporarse a su puesto de trabajo, otro tanto la abandona a partir de los 6 meses, coincidiendo con la introducción de alimentos. Cada circunstancia es diferente y por ello no es criticable una u otra opción.

De hecho, ya te he comentado que ni yo misma tenía claro hasta dónde iba a llegar mi experiencia con lactancia materna. Me alegro mucho de haberme dejado llevar por la situación y los acontecimientos, sin presión ni agobios. Aunque he de reconocer que en mi entorno familiar me han preguntado “hasta cuándo voy a dar pecho”. Mi respuesta a dicha cuestión es que no lo sé, hasta cuándo queramos y/o podamos. Cualquier otra respuesta sería mentira porque es verdad, una cosa es hasta cuándo me gustaría dar el pecho y otra muy distinta es hasta cuándo lactará mi pequeña. Así, con toda la libertad del mundo vamos sumando días, semanas, quincenas y meses a nuestra historia de lactancia materna. Y mira que si hay alguien planificadora esa soy yo. Cosas de la maternidad, supongo.

Volviendo al tema de la introducción de alimentos, ya te conté no hace tanto que tuvimos dudas sobre si hacer una introducción en trozo o triturado. Al final, por diversos motivos nos decantamos por la introducción de alimentos en triturado. He de confesar que tenía cierto miedo a que la alimentación complementaria interfiera en la lactancia materna, así que me informé y documenté de cómo y cuándo debía ofrecer los alimentos.

Igual te estás preguntando cómo hemos hecho la introducción de alimentos con respecto a la lactancia. Nada más lejos que ofrecer el pecho antes de la comida y, si procede, tras ella si no le has empezado a ofrecer agua a la hora de comer. Y si le apetece, comerá tan feliz tras haber mamado del pecho. De hecho, sería la forma de proceder en bebés menores de 12 meses ya tomen pecho o biberón. Me refiero a ofrecer primero la leche y luego el alimento que quieras ofrecerle. Sobre estos temas hay mucho y muy bien escrito, así que si necesitas más información busca en Google o escríbeme un correo y te indico algunas de las lecturas que yo he realizado en estos meses de maternidad.

Balance de nuestra lactancia más allá de los tres meses

Si has leído todo el post de principio a fin, te habrás dado cuenta de que estos tres meses de los que te hablo han sido muy satisfactorios. Efectivamente, quitar las pezoneras y disfrutar de nuestros momentos de lactancia materna me han ayudado a quitarme, en cierto modo, la espinita del primer mes de lactancia.

Hay quien ve la lactancia materna como un problema logístico más allá del permiso de maternidad. Cierto es que reincorporarse al trabajo antes de los 6 meses, edad hasta la que recomiendan la lactancia, tanto materna como artificial, como único alimento para tu bebé; no ayuda nada. Lo que has de tener claro es que tú eres quien decide, estando bien informada en todo momento, de cómo proceder con la lactancia de tu bebé. Tu entorno opinará, concluirá y, en algún caso, puede que hasta sentencie qué es lo mejor para ti y tu bebé. Pero, definitivamente, tú tienes la última palabra.

¿Quieres contarme tu experiencia con la lactancia materna más allá de los tres primeros meses? Estaré encantada de leerte.

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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