Tercera parte de nuestra historia de lactancia materna que aún hoy sigue escribiéndose. A pesar de que nuestros inicios no fueran un camino de rosas por culpa de las grietas y por el miedo a que nuestra hija no cogiera el peso suficiente, he comprobado que la lactancia materna ha sido una gran elección. Creo que es lo que mi hija necesita y me siento feliz de poder darle el alimento y el apego que, desde que nació, ha demandado.

Te diré más, afortunadamente no he tenido más problemas que las grietas iniciales. No mastitis, no obstrucciones…, pero eso sí, mucha teta a demanda, sin horarios y con alegría. Para mí ha sido cuestión de adaptarme al ritmo de mi hija. Es cierto que, a veces, las circunstancias personales, laborales y familiares no son las idóneas para poder cambiar tu ritmo de vida y acoplarlo al de tu bebé.

Y que conste que no te quiero vender la moto ni convencerte de nada, pero me siento orgullosa de nuestra pequeña gran historia de lactancia materna. Vamos, que sentía la necesidad de contártelo por si nuestra historia puede servirte a ti. En la entrada de hoy me detengo a contarte la parte más reciente de nuestra lactancia materna que abarca desde los 7 meses hasta los 9 meses de vida de nuestra pequeña.

Séptimo mes de lactancia materna: mi bebé no quiere tomar el pecho en la calle

Poco a poco las tomas se fueron espaciando algo. Sobre todo si estábamos en la calle. Si prolongas la lactancia materna te darás cuenta de que tu bebé estará más pendiente de explorar su entorno que de tomar el pecho allá donde vayas. Por lo menos en nuestro caso a veces no quiere engancharse al pecho en un montón de horas y eso supone un gran problema si tu plan del día es estar fuera de casa muchas horas. Está claro que si tiene sed o hambre te lo hará saber, pero si no tiene esas sensaciones, puede que te preocupes por tu bebé. Yo pensaba que era algo pasajero pero de momento sigue haciendo lo mismo y ya tiene casi 10 meses.

Eso sí, no es algo que ocurra en todas nuestras salidas. Con esto te quiero decir que hay veces que toma bien fuera de casa y otras que, sin embargo, por mucho que le ofrezca no le tienta. Y claro, a mí se me llenan los pechos y me encuentro rara y sin acceso al sacaleches. Así que cuando noto los pechos muy congestionados hago una pequeña extracción manual y listo. Así, no me noto los pechos a reventar y prevengo una posible obstrucción o una mastitis.

Octavo mes de lactancia materna: preferencia por lactar tumbada

Entre el séptimo y octavo mes de lactancia empecé a observar que las tomas en mi regazo fueron disminuyendo. La peque empezó a preferir lactar en la.cama tumbada a mi lado. Yo al principio no sabía muy bien por qué había cambiado de parecer. Pero en verdad tiene sentido este cambio. Resulta que la mayor parte de las tomas las hace antes de quedarse dormida en sus siestas. Le encanta dormirse al pecho y como lo de dormirse en brazos ya no le resultaba cómodo, ahora las siestas las iniciamos en la cama. De ahí el cambio en la forma de tomar el pecho.

Noveno mes de lactancia materna: probando nuevas posturas

Y de repente, un buen día mi hija me busca el pecho estando sentada a mi lado en el sofá. Imagínate mi cara entre asombrada y maravillada. Las primeras veces de un bebé producen esa mezcla de sentimientos tan curiosa. Y a esta primera le han seguido otras tantas peticiones en nuestros momentos de juego. Incluso, haciendo el caballito ha reclamado su “tití”, intercambiando miradas de complicidad que refutan ese vínculo brutal que se establece con tu bebé. Y que conste que esa complicidad se puede hallar en otros muchos momentos más allá de la lactancia materna. Busca tus momentos con tu bebé, porque es una etapa que pasa sumamente rápida.

Poco a poco ella va buscando sus momentos de lactancia, ya sean para alimentarse, para quitarse la sed, para descansar o para sentirse segura y protegida. Dependiendo de cómo se enganche yo intuyo qué necesita en cada momento.

Balance de nuestra lactancia más allá de los seis meses

Estos tres meses resumidos en tres palabras podría calificarlos como estables, de disfrute y de unión. La lactancia materna está más que instaurada y la disfrutamos mucho las dos.

Es una pasada poder estar compartiendo está experiencia de lactancia materna prolongada. Personalmente me siento realizada y me gusta haber podido instaurar este vínculo con mi hija. Tengo la suerte de estarlo viviendo como un regalo, más que con una atadura. Aunque ya te he dicho que a veces lo pasó yo peor que ella si han pasado varias horas y no se ha enganchado. Más que nada porque mi leche sigue siendo su sustento principal a pesar de que ya llevemos con la introducción de alimentos desde los seis meses y medio. Y a esto hay que añadir que no es muy fan del agua. Así que si te soy sincera es el único punto de la lactancia que actualmente me agobia.

Esas miradas cómplices, sus sonrisas, que me busque el pecho, su cara de felicidad, el hecho de que esté sana… son los motores que me empujan a apostar por esta lactancia materna prolongada. Además, yo soy asmática y la lactancia materna prolongada disminuye la posibilidad de padecer esta afección respiratoria. Si puedo contribuir a minimizar la probabilidad de tener asma o.cualquier otra enfermedad, bienvenido sea porque yo he pasado tantas bronquitis asmáticas de pequeña que sólo deseo que mi bebé se libre.

¿Te apetece contar tu historia de lactancia, sea del tipo que haya sido? Estaremos encantados de compartirla con toda nuestra comunidad porque tu experiencia puede ayudar a otras muchas futuras mamás.

 

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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