Nueve meses de lactancia materna dan para mucho. Sobretodo, cuando los inicios son tan complicados que la idea de desistir te acompaña de continuo. Pero si algo me caracteriza es mi perseverancia. Cuanto mayor es el reto, más me crezco. Vamos, que no me doy por vencida tan fácilmente. Y fruto de ello es que a día de hoy sigamos con lactancia materna como alimento principal y la alimentación complementaria con bastantes alimentos introducidos ya.Por eso, te quiero hablar de mi experiencia con la lactancia materna sin ningún tipo de tapujo, hablando desde mi elección y mis circunstancias.

Primer mes de lactancia materna: ganas de tirar la toalla

Si sigues este blog desde antes de que diera a luz, sabrás que el primer mes de lactancia materna fue caótico no, lo siguiente. De hecho, tienes una entrada donde  te cuento todo con lujo de detalle el primer mes de lactancia materna.

Tuve grietas desde el principio, desde el primer día de vida de nuestra hija. Como el postparto inmediato es tan agradable (entiéndase mi tono irónico), súmale un dolor inaguantable en los pezones. Y encima, las matronas eran unas pipiolas que de lactancia materna sabían lo justo y menos, limitándose a decir que tenía grietas en los pezones y que la niña tenía un buen agarre, que era normal que doliera. Sólo espero que tengan un inicio de lactancia materna idílico porque sino igual se percatan de que sus consejos hacia primíparas recién paridas eran, cuanto menos, desacertadas.

A esto hay que sumar que BabyE era muy demandante y pasaba muchas horas al pecho. Dolor, sangre y lágrimas, muchas lágrimas porque aquel dolor era insoportable, la niña lloraba porque se desenganchaba, yo lloraba porque otra vez tenía que engancharse. Así, en bucle y con el miedo de que la nena, que había nacido con poco peso, perdiera más gramos aún. Lo pasé francamente mal, hasta que la matrona que me llevó el embarazo me dio la solución, usar pezoneras hasta que el pecho se recuperase, ya llegaría el momento de quitarlas. Desde aquel momento el suplicio se acabó. Ese dolor imposible de gestionar fue remitiendo y se suavizó con sólo usar las pezoneras de lactancia.

Pero hubo un tercer actor que se propuso complicar la lactancia materna y fue el peso de la niña. Lo.cierto es que no llegó a perder peso desde que salió del hospital, donde perdió el 8% de su peso de nacimiento. Pero, como buenos primerizas, teníamos miedo de que con la leche de mi pecho no fuera suficiente para remontar el peso. Así que comenzamos con la suplementación con leche que yo misma me extraía y con leche artificial. Al principio usamos el relactador tanto para suplementario la leche que me extraía como la artificial y era un verdadero coñazo, un engorro y desagradable. Así que optamos por suplementar con biberón.

Segundo mes de lactancia materna: logramos establecer la lactancia materna exclusiva

Una vez pasada la barrera de los 3 kg de peso, lo tenía claro, iría eliminando paulatinamente las ayudas con leche de fórmula para ver si la pequeña cogía peso correctamente. Tienes los pormenores de nuestro segundo mes de lactancia publicados, por si lo quieres leer con tranquilidad.

Y así fue, en su segundo mes de vida ya se alimentaba en exclusiva de mi leche. Te diré algo, cuando logramos este hito me quedé tranquila porque con la leche de fórmula se quedaba muy aplatanada y no digería nada bien la leche artificial, además de que con el biberón tenía muchos aires. De hecho, por las noches no le daba suplemento de leche de fórmula, sólo tomaba pecho porque dormía bastante bien y con el pecho se quedaba satisfecha y dormida.

Por fin, comencé a ver la luz, que mi hija podía alimentarse con mi leche en exclusiva creciendo fuerte y sana. Aunque no todo fue un camino de rosas, porque nos topamos con la crisis de crecimiento que se produce al mes y medio de vida y las tomas se solapaban continuamente. Tenía a mi niña en brazos la mayor parte del día haciendo sus siestas o lactando.

Por otra parte, la sombra de la ganancia de peso me atormentaba bastante. La pesaba todas las semanas para ver si iba cogiendo peso a buen ritmo, al final tenía el miedo metido en el cuerpo. Pero afortunadamente la peque comenzó a ganar peso de una manera espectacular. Yo le ofrecía el pecho a demanda y ella, encantada, lo aceptaba jejeje. Con esto te quiero decir que no le ofrecía el pecho cada 2 ó 3 horas, sino cuando veía cualquier indicio de que pudiera tener hambre, sed, sueño, intranquilidad, nerviosismo.

Durante este segundo mes de lactancia seguimos usando las pezoneras. ¡Menudo invento! Gracias a ellas salvamos la lactancia materna y mis pezones comenzaron a recuperarse poco a poco. La verdad es que noté mejoría pronto pero las grietas aún eran muy visibles.

Tercer mes de lactancia materna: la gran crisis de lactancia

Cuando pensábamos que todo iría rodado, nos topamos con la gran crisis de lactancia. Por lo menos, así lo vivimos nosotros. Si bien es cierto que durante el día no notamos mucho cambio respecto a los dos primeros meses porque BabyE ha sido muy demandante de pecho; por la noche las tomas eran cada hora. Y no hablamos de una o dos semanas, hablamos de más de cinco semanas. No obstante, al colechar, la interrupción del sueño se minimizaba bastante y lográbamos descansar cada noche.

Durante este tercer mes de lactancia materna continué usando pezoneras en todas las tomas. Algún día hice la prueba de ofrecerle el pecho sin pezoneras pero BabyE parecía haber olvidado engancharse al pezón directamente. No me preocupó demasiado este hecho.Tampoco tenía prisa, ya llegaría el día de quitar las pezoneras.

En cuanto a mis posturas y las posiciones en las que BabyE lactaba, que aún no te he hablado de ello, normalmente usábamos dos diferentes:

  1. Yo en postura sentada y la niña en posición estirada. Estando en el sofá o fuera de casa era la mejor opción para dar el pecho a mi pequeña.
  2. Estando yo en postura tumbada y la niña, paralela a mí, en posición estirada. Para el momento de dormir y para estar en la cama nos ha venido genial.

Si tienes dudas sobre este tema te dejo este enlace de Albalactancia.org donde tienes un montón de información sobre posturas y posiciones para lactar. ¡La de dudas que habré resuelto gracias a esa página web!

En breve tendrás disponible en el blog la segunda parte de mi experiencia con la lactancia materna. Espero que te haya gustado esta entrada y que si tienes cualquier pregunta que hacerme, no dudes en escribirme un comentario justo después de estas líneas. ¿Cómo fueron tus inicios con la lactancia materna?

Facebook Comments

Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

Pin It on Pinterest

Share This
logo-ser-papis-en-tiempos-revueltos

Suscríbete a nuestra Newsletter

Si quieres estar informada de las últimas novedades y recibir contenido exclusivo apúntate a nuestra Newsletter. No recibirás spam, a nosotros tampoco nos gusta.

Rellene el siguiente formulario para suscribirse.

crear newsletter

¡Bien! Ya estás suscrita.