Tras un buen parto una piensa que lo que sigue será pan comido. ¡Bendita inocencia la mía! La lactancia ha sido la gran piedra del camino de mi recién estrenada maternidad. Es de esas cosas que piensas que irán sobre ruedas, pero la práctica te devuelve a la realidad de una bofetada. Así, sin paños calientes. En la entrada de hoy os quiero contar, con detalle, todo lo ocurrido en el primer mes de vida de nuestra princesa en relación con la lactancia.

Antecedentes

Ya os conté en la tercera parte de nuestro parto que aunque BabyE se enganchó al pecho con gran facilidad y naturalidad, enseguida empezaron a aparecer grietas en los pezones. Esta situación, lejos de solventarse se fue complicando haciendo que el momento de poner a la niña al pecho fuera una tortura.

Pero vamos paso por paso. El peso y la lactancia han estado condicionándose mutuamente en el primer mes de vida de nuestra hija. Por eso os queremos contar nuestra experiencia, sin tapujos, son ocultar nada. Puede que os sirva de referencia o que incluso os reconforte leer las siguientes líneas.

Primer control de peso a los 4 días de vida

Como ya adelantamos en el post sobre los primeros cuidados y pruebas médicas tras el parto, a los dos días de tener el alta del hospital teníamos que ir al ambulatorio para controlar el peso de la niña. La última referencia de peso que teníamos era la del día que nos dieron el alta. He de decir que la subida de leche la tuve entre el segundo y el tercer día. Dicho esto, en los dos primeros días en casa estuvimos con Lactancia Materna Exclusiva. Me dolía el agarre pero no había ido a peor el estado de mis pezones.

Lo cierto es que el jueves 5 de enero de 2017 fuimos al ambulatorio del pueblo de al lado donde vivimos. Así que tuvimos que coger el coche y hubo llantina de la peque. Como inciso diré que en nuestro pueblo tenemos pediatra tres días a la semana pero en aquellas fechas el hombre estaba de baja. Aquel 5 de enero conocimos a la enfermera de Elaia. Ana, así se llama la enfermera, nos estuvo dando un montón de información sobre recién nacidos. Nos pareció una muy agradable. Nos pidió que desvistiéramos a la niña para pesarla y medirla.

Partíamos del peso con el que habíamos salido del Hospital, 2,560 kg. Y estábamos preocupados de si habría cogido algo de peso en los dos días que llevábamos en casa. Efectivamente la niña había ganado 40 gr. y ya estábamos en 2,600 kg. ¡Bien! Primer peso superado. No sólo no había perdido sino que había ganado 20 gr. al día con mi subida de leche ya en pleno funcionamiento. Ana también midió a la niña, 47,8 cm de puro amor. Con lo cual en el hospital se equivocaron al medir a mi niña porque nos dijeron que medía 49 cm…¡ya serían 47 cm! El perímetro craneal era de 33 cm.

Todo estaba en orden y la exploración del pediatra aquel mismo día también estaba bien. De aquella consulta salimos con la primera receta y el primer volante para nuestra pequeña. La receta para la Vitamina D3 que debíamos empezar a darle a los 15 días de vida. El volante era para solicitar una ecografía de cadera que en nuestro ambulatorio de referencia hacen a todos los bebés de 2 meses de edad para corroborar que no hay ningún problema en la soldadura de la cadera con las piernas.

Por cierto, que no os he contado. Fue durante la consulta con la enfermera cuando a BabyE se le cayó el cordón umbilical. Al cuarto día de vida. Nunca pensé que se le fuera a caer tan pronto. Así como muchas madres sienten nostalgia en ese momento porque el nexo de unión intrauterino se desvanece físicamente, yo lo viví con alegría. Para mí un momento especial y bonito a pesar de los nervios que tenía por la consulta, el peso y el reconocimiento. Un gran hito para mi pequeña revoltosa.

Grietas, sangre, dolor: pezoneras

El lunes 9 de enero tenía cita con la matrona. ¡Y menos mal! Aquel fin de semana pensé que la Lactancia Materna Exclusiva se iba al garete. Cada vez que me tenía que poner a la niña al pecho moría. Me caían unos lagrimones del carajo. Cada vez tenía peor los pezones. Las grietas iban ganando terreno y yo no sabía qué hacer porque la niña lloraba. Parecía tener hambre y yo estaba triste y no sabía muy bien cómo proceder.

David me decía, al verme tan mal, que mandara la LME a la porra. Yo quería aguantar hasta que me viera la matrona. Para aquel entonces ya había comprado unas pezoneras por si acaso. Lo que no recuerdo bien es por qué esperé a ir a la consulta de la matrona para empezar a usarlas.¡Error! Me hubiera evitado mucho dolor.

La matrona, tras el reconocimiento postparto, vio mi desaguisado. Me dijo que debía usar pezoneras durante varias semanas hasta que mis pezones estuvieran bien curados. Me dijo que el agarre era bueno y la postura también. Comentó, como posible causa de aquella carnicería, que aunque tuviera fuerza al haber nacido pequeña y tener su boca pequeña no le daba para coger pezón y areola correctamente. A día de hoy aún tengo dudas de si esa era la verdadera razón o no. Soy bastante desconfiada, como ya os habréis percatado.

Efectivamente, las pezoneras salvaron la LME. Creo que sin ellas hubiera aguantado un par de días como mucho. La situación era insostenible, yo me sentía muy desanimada y tenía que estar bien por mi pequeña. Él hecho de que Elaia hubiera nacido pequeña era otro de los motivos que atormentaban y hacían pender de un hilo La LME.

Segundo control de peso a los 12 días de vida

Día 12 de enero, segundo control de peso. Habiendo mejorado la lactancia porque yo ya no sentía casi dolor, nos encontramos con otra piedra en el camino. La niña sólo había cogido 10 gramos, pesaba 2’610 kg. Personalmente me disgusté, rompí a llorar. Se me estaba haciendo muy cuesta arriba la situación.

Ana, la enfermera, nos dijo que debíamos suplementar con leche de fórmula cuando viéramos que tiene se quedaba con hambre tras darle el pecho. Además, nos dijo que se lo diéramos con biberón sin indicarnos que ello podría interferir en la lactancia materna.

Tras la consulta con Ana, pasamos con la pediatra de sustitución y nos tranquilizó diciendo que no sólo no había perdido sino que había ganado 10 gr. y que era algo habitual en lactantes. Su recomendación fue suplementario con mi leche 10 ml con relactador o 10 ml de leche de fómula. Pero que con mi leche podía hacer el suplemento sin problema. Si le hubiera hecho caso a la cantidad, mi hija se hubiera comido los puños al día siguiente.

De seguido fui a la consulta de la matrona y le comenté lo del peso. Me dijo que le complementara con mi leche, la cantidad que fuera. Y que en todo caso le diera 5 ó 10 ml de leche de fórmula. Siempre con relactador.

Por lo tanto, obtuvimos tres indicaciones totalmente diferentes de tres profesionales que trabajan puerta con puerta. Para volverse majara el asunto, cuanto menos. Así que ahora os vamos a contar lo que hicimos, cómo lo hicimos y cómo nos fue.

Suplementación con relactador

Sacaleches y bote de leche de fórmula en mano empezamos a dar suplemento a la peque. ¿Qué ocurría? Que las tomas se eternizaban entre pecho, extracción, suplemento con relactador. Aquello era prácticamente inviable. Así aguanté una semana. La niña se daba cuenta de que había algo raro, me quitaba la pezonera cada dos por tres y yo sólo quería llorar y meterme debajo de la cama.

Me vi en la necesidad de que la suplementación al pecho fuera en biberón. Todavía no tenía un mes, pero necesitaba tiempo para extraerme leche, comer o ducharme. Así, mi marido podía ayudarme y sentirse más útil y yo poder sacarme leche. Al principio probamos con el biberón calma de Medela y no hubo forma de que lo cogiera. Probamos con el Philips Avent Natural y lo cogió bastante bien. Sin embargo, le producía aires, echaba cierta cantidad y le entraba hipo en cada toma de biberón.

A veces no tenía suficiente con mis extracciones de leche así que le dábamos leche de fórmula. Así que le daba pecho, ayuda y pecho nuevamente porque sólo se duerme al pecho mi pequeña. Ella tonta no es, vamos.

Controles hasta el mes de vida

Durante el primer mes hubo otros cuatro controles de peso de los que os dejo un pequeño resumen a continuación:

  • 16.01.2017: 2’710 kg 49 cm de altura y 34 cm de perímetro craneal.
  • 20.01.2017: 2’880 kg 49’5 cm de altura y 35 cm de perímetro craneal.
  • 27.01.2017: 3’180 kg 49’7 cm de altura y 35 cm de perímetro craneal.
  • 01.02.2017: 3’320 kg 51 cm de altura y 36 cm de perímetro craneal.

Para el 20 de enero la niña ya había recuperado su peso al nacer y fue cogiendo peso. En todas estas mediciones seguimos con la lactancia mixta pautada aunque cada vez necesitaba menos ayuda. Esto no ocurre habitualmente, pero yo me preocupé de seguir estimulando a tope el pecho para que el biberón no le comiera la tostada al pecho. No porque esté en contra del.biberón, ni mucho menos. Fueron tres las razones que me llevaron a ello:

  1. La niña se quedaba satisfecha con el pecho por las noches. Por tanto, durante el.día tan era posible.
  2. Los beneficios que tiene la leche materna me impulsaron a apostar por ésta ya que a nivel de defensas una bebé pequeña como la nuestra iba a estar más protegida.
  3. La comodidad de ponerla al pecho en cuanto lo necesita gana al tener que preparar biberones.

En breve, también podréis leer el resumen del segundo mes de lactancia. Quienes nos seguís por nuestras RRSS ya sabéis más o menos cómo nos va con la lactancia, pero tengo mucho que contaros. Por el momento, hasta aquí llega la instauración de nuestra lactancia. Con sus momentos tormentosos. ¿Cómo os fue a vosotras?

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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