Ahora que soy madre podrás pensar que ya he cumplido mi sueño: tener una bebé sana a la que dar todo el amor y procurarle todo lo que necesite. Y la verdad es que no puedo estar más agradecida por poder vivir esta experiencia. Podría parecer que ser madre ha solucionado todos los problemas y que ya está todo bien. Pero la realidad es bastante diferente. Soy madre, pero sigo siendo infértil. Y es una realidad que va a marcar el devenir de nuestra familia sí o sí. Por eso, y como este mes de marzo es el de la endometriosis, quiero dar visibilidad a esta enfermedad que afecta a muchas más mujeres de lo que pensamos.

Si me sigues desde hace tiempo sabrás que mis problemas de fertilidad tienen un origen concreto: la endometriosis y su efecto devastador en el aparato reproductor femenino. Trompas afectadas y una de ella obstruida, endometriomas en ambos ovarios, baja reserva ovárica y dudosa calidad de ovocitos. En resumen, un aparato reproductor femenino muy castigado y envejecido para mi edad biológica actual (32 inviernos).

Ampliar la familia

Quizás te preguntes si queremos tener más bebés. La respuesta es, sí y no. Y ahora te voy a hablar en primera persona, es decir, te voy a contar mis pensamientos más íntimos sobre lo de ampliar la familia. Me encantaría ampliar la familia y es curioso porque cuando #PapáRevoltoso y yo éramos novios siempre hablábamos de que con un bebé formaríamos nuestra familia. Pero a raíz de toda nuestra lucha y de conocer nuestra infertilidad empecé a pensar que quería tener más de un bebé. Quizás pensaba en la posibilidad de un embarazo gemelar porque en nuestro tratamiento de fertilidad me transfirieron dos cachorritos, de los cuales sólo nuestra pequeña salió adelante.

Tuve un embarazo bastante normal y un buen parto. Quizás lo peor fue el postparto. Pero claro, sólo pensar en tener que pasar por un tratamiento hormonal y toda la parafernalia, no me agrada ni un poco. Primero, porque ello supondría tener que dejar de dar el pecho a BabyE, lo cual no lo veo como una opción; las dos somos felices con la lactancia materna. Por otro lado, pienso en que quizás sea egoísta pensar en traer otro bebé al mundo; teniendo en cuenta que nuestra pequeña es muy demandante (de esto aún no te he hablado, pero tengo que sentarme a hacerlo) y nos necesita al 200%.

Así que por el momento, lo de aumentar la familia queda descartado salvo milagro inesperado fruto de un encuentro fortuito de esos que se producen cada no se sabe cuánto.

Pasar por otro TRA no es una opción, por el momento

Como te decía, no me siento con fuerzas como para someterme a corto o medio plazo a otro tratamiento de fertilidad. ¿Qué pasa? Que con mi problema, el tiempo es oro y cada año que pasa mi fertilidad se ve resentida. Es un tema que me tiene un poco agobiada porque siento el tic, tac en el cogote y si realmente quisiéramos aumentar la familia deberíamos movernos pero es que no quiero pasar por otro proceso completo: estimulación, extracción, transferencia… Está nuestra pequeña y ella es mi prioridad aunque ello suponga renunciar a tener más descendencia. Además, quién sabe si en un nuevo intento el tratamiento funcionaría tan bien como la primera vez. ¡Demasiadas incertidumbres!

¡Es un tema tan complicado! Yo, al menos, no lo veo nada fácil. Quizás dentro de unos meses me ría de esta publicación, porque nunca se sabe lo que pueden cambiar los pensamientos. Pero ya te digo que no me veo yo con las banderillas nuevamente y teniendo que provocar mil cambios en las rutinas de mi bebé para aumentar la familia. Pienso que sería egoísta por mi parte. Como ves, es una cuestión vital compleja.

¿Por qué me ha tocado ser infértil?

Esa pregunta me la he hecho muchas veces y por supuesto no hay respuesta que consuele ni sirva de aliento. Me ha tocado y punto. O lo acepto o lo acepto. Pero a veces no es fácil. He logrado ser mamá, y eso me hace infinitamente feliz, pero al mismo tiempo sigue estando el problema de base y lo que para cualquier pareja sería decir “dejo de tomar precauciones y cuando venga vino” para nosotros es “ni nos molestamos en tomar precauciones y al menos disfrutamos sin látex o tratamientos hormonales mediante”. A sabiendas de que no va a llegar un embarazo de forma natural. Y es duro cuando la biología te cuenta la historia de las personas fértiles como la única posible y de pronto ¡zas! tú descubres que perteneces a otro grupo de personas que no pueden procrear de forma natural.

Igual te parece una tontería, pero este hecho de tener que reubicarme y aceptar que mi posibilidad de procrear ha de pasar, obligatoriamente, por un laboratorio es bastante complejo. Que esto no es que pasas una vez y como ya te has embarazado las siguientes lo puedes hacer tú solita (que sí, que hay casos excepcionales). Es una puñeta en mayúsculas y en el fondo no sé yo si las ganas de tener familia extensa son proporcionales al nivel de dificultad de procrear que tengo. Es un contrasentido, pero ¡qué le voy a hacer!

Os invito a acompañarme en mis reflexiones, ¿has tenido algún sentimiento similar? ¿cómo afrontas la infertilidad tras haber logrado ser madre? ¿te has vuelto a someter a otro tratamiento para tener más bebés? Siéntete libre para contarme tu experiencia.

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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