Aún no he hablado de mí, del postparto, de cómo viví yo las primeras horas de maternidad siendo una mujer puérpera. Siempre me resulta más cómodo hablar de los demás y me olvido de mí misma. Así que hoy vengo decidida a contaros cómo viví a nivel físico, fisiológico y psicológico el final del parto y los días de ingreso hospitalario. Toda la atención la ponemos en el ser que acaba de nacer u que depende única y exclusivamente de nosotras. Pero, ¿dónde quedamos nosotras? ¿Qué ocurre con las huellas que deja un embarazo y un parto?

A nivel físico y fisiológico el parto provoca cambios brutales que, en un primer momento, dejan rastro del embarazo y que, después, te hacen volver a tu estado anterior. Sin embargo, te das cuenta de que ya nada será lo mismo porque tu cuerpo ha sufrido una transformación brutal tras haber albergado a tu bebé durante 9 meses. Os cuento cuáles fueron las huellas inmediatas de mi parto.

Desgarro y reconstrucción vaginal

BabyE nació vía parto vaginal, sin ayuda. Pero para abrirse camino, me desgarró un poco. Según la matrona que atendió nuestro parto,eso iban a ser dos puntitos de nada. Sinceramente, en aquel momento poco o nada me importaba el.posible desaguisado que pudiera haber en mi zona íntima. No quería perderme detalle de mi bebé.

Pero ahora sé que no era tan superficial como inicialmente proclamó la matrona. Sufrí un desgarro de segundo grado. La reconstrucción, patrocinada por un ginecólogo residente, tuvo que hacerse capa a capa. Tengo el recuerdo de que se llevó un buen rato cosiendo. Lo bueno es que eran puntos internos y no debía preocuparme en exceso de ellos. De lo que no me advirtieron era de lo que le seguía a un desgarro de este tipo: molestias, dificultad para hacer de vientre o para sentarse. Pequeños detalles con importancia.

Dificultades para ir al baño

Al día siguiente de dar a luz, tuve ganas de hacer de vientre y jamás imaginé que aquello podría llegar a ser misión imposible. Entre el miedo a hacer fuerza y que parecía que después del parto el ano había encogido, ¡lo pasé francamente mal!. De estas molestias y problemas deduzco que el desgarro obligó a coger tejido de la zona anal para hacer la sutura intradérmica.

Dificultades para sentarme

Las primeras horas tras el parto las pasé entre tumbada y semireclinada. Pero en el momento que probé a sentarme en la cama. Vi todo el firmamento al completo. Era muy molesto más que doloroso. Notaba tirantez, una sensación muy extraña. Tanto que mis suegros me compraron un flotador para que en casa pudiera sentarme con cierta calidad salvando la zona afectada. 2€ muy bien invertidos, para qué mentir.

Sangrado postparto y contracciones uterinas

Una de las cosas que menos me apetecía era reencontrarme con los sangrados postparto. Desconocía si aquello dolería, si la cantidad de sangre sería mucha… En verdad, nunca sabes cómo va a reaccionar tu cuerpo. El sangrado postparto en mi caso concreto fue bastante llevadero. El sangrado fue abundante, pero no más que una de mis reglas.

También noté las contracciones uterinas que se intensificaban cuando Elaia estaba al pecho. Eran algo dolorosas, un poco más molestas que las del parto. Pero nada comparable a mis reglas. Estuve tomando, durante el ingreso, ibuprofeno cada 8 horas. Pero en general lo llevaba muy bien. Pocas molestias, pocos dolores. Esto se agradece cuando se acaba de dar a luz, todo hay que decirlo.

La tripa

Uno de los cambios más visibles que el cuerpo de una embarazada sufre tras el parto es la desaparición de la barriga. Esa barriga que con tanto cariño hemos ido viendo crecer durante los meses de gestación. En unas horas desaparece junto con la llegada del bebé. Y cuando por primera vez te visualizas frente a un espejo, sin la barriga de embarazada te impacta. En mi caso, no se me quedó demasiada tripa tras el parto. Tenía la típica flacidez abdominal postparto, pero nada escandaloso. Me quedé muy gratamente sorprendida con cómo se comportó mi cuerpo.

Pero, ¿cómo se viven todos estos cambios? La cuestión es que estos y otros muchos cambios que se producen tras el parto a nivel físico pueden comprometer el puerperio. Yo no tengo queja, a nivel físico no he tenido demasiadas dificultades. El hecho de que haya sido una experiencia agradable y no traumática hace que las pocas molestias que tuve durante el postparto las haya llevado casi sin enterarme.

Y a ti, ¿qué huellas te ha dejado cada embarazo que hayas vivido?

Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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