El pasado 20 de junio, hace 9 días ya, tuve que hacerme la analítica correspondiente al primer trimestre. En el País Vasco, no sé cómo funcionan el resto de Comunidades Autónomas, este análisis se hace en la semana 10 de embarazo (esto en la Seguridad Social, Osakidetza para los de casa). Yo, concretamente, estaba de 10+1 así que por ese lado no había ningún problema. Como ya sabréis mis experiencias con las extracciones de sangre suelen ser épicas y en esta que me tenían que sacar 4 tubos temía por la integridad de mis brazos jejeje. Además, también tuve que llevar dos tubos con orina.

La primera orina del día

El tema del análisis de orina me preocupaba por varios motivos: me suelo levantar varias veces a hacer pipí por la noche y a veces siento que no hago mucha cantidad. ¡A ver cómo me las arreglaba yo! Total que me desperté a las 4:30 de la mañana con ganas de hacer pipí (la última vez que había ido era a las 24:00). Entonces pensé que era el pipí que más tiempo había retenido puesto que me suelo levantar sobre las 7 am.

Así que me levanté cogí el botecito y no atinaba a que el pipí entrara dentro. Finalmente conseguí llenarlo bastante. Me dispuse a rellenar los tubitos, que la verdad no sé a qué se debe lo de que sean dos. En uno de ellos venía una pastillita y la matrona me advirtió que no había que tomársela que era para la conservación de la orina. La verdad es que nunca se me hubiera ocurrido tomármela… pero si lo dice es porque a alguien le ha surgido la duda. No obstante, uno de los botes es de micción aislada y el otro de microbiología (este es el que tenía la pastillita)

Una vez hecho todo el proceso me volví a la cama y ya no me pude dormir, me desvelé, me entró hambre, me entraron nauseas y así en bucle… luego oí a la persona que se ducha a las 5, a quien arranca el coche a las 5:30 a quienes se duchan a las 6 y creo que después me dormí.

La analítica de sangre

A continuación os pongo foto del volante que tenía para la analítica.

Analítica Primer Trimestre Volante

Mi experiencia, esta vez, muy buena

Llegué antes de la hora el día 20 y, menos mal, porque después mío llegaron como 15 personas ¡con el hambre que tenía yo! La suerte es que el ambulatorio lo tengo a cuatro minutos andando de casa, este es uno de los aspectos a favor de vivir en un pueblo pequeño. Bien, cuando entró la señora que iba delante mío al botiquín vi que teníamos chica nueva en la oficina. Vamos, que la enfermera no era la de siempre. Cuando me tocó el turno sacó mi volante y me dijo “hoy te toca el completo” y yo sonreí como pude.

Me preparó los tubos, le ofrecí los dos brazos y me dijo que pusiera el brazo de otra forma a la que habitualmente suelen hacer. En vez del brazo doblado, el antebrazo lo tenía que tener estirado. Me pinchó, casi no noté la “txistada” y salió sangre a la primera. Estuve a punto de emocionarme. Me preguntó si tenía hambre y le dije “no…bueno…es que llevo con hambre desde las 4:30 de la mañana…” y ella me dijo “no sé cómo os tienen sin comer, si al final lo único que puede salir alterado es la glucemia…Cuando un paciente llega al hospital se le hace analítica aunque haya comido recientemente“.

Yo ya estaba para hacerle la ola jajaja. El caso es que el último tubo, el de 10 ml, costó llenar más porque creo que la vena ya estaba como el Guadiana en sequía estival. me movió un poco la aguja y consiguió llenarlo. Salí del botiquín y me di cuenta de que no había preguntado si tenía que recoger yo los resultados o se los mandaban directamente al ginecólogo. Pregunte en recepción y me dijeron que en principio le llegarían al gine y que sino, en el momento de la consulta ella, la recepcionista, se los mandaba por fax.

Así que esta vez la experiencia con la extracción de sangre ha sido buena, sin brazo amoratado ni dolorido ¡bravoooooo! En dos días, el 1 de julio, tengo la ecografía de las 12 semanas, y estamos un poco expectantes de lo que nos vayan a decir. Será nuestra primera eco en la Seguridad Social. Y el lunes 4 de julio, tengo la cita con el ginecólogo que me derivó hace más de un año a reproducción, tengo ganas de verle (creo que no sé lo que estoy diciendo jajaja).

Firma Ms. E

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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