Vuelvo a mi rinconcito como todos estos lunes a desahogarme un poco de la búsqueda y esos quebraderos que a veces tenemos a consecuencia de cualquier diminutez. Hoy me meto con las relaciones, la semana fértil y el control de fechas.

Yo no sé si a vosotras os ha pasado que una vez decidistéis tener un bebé os preocupastéis por saber cuáles eran vuestros días fértiles para aseguraros de que hacíais los deberes, por lo menos, en esas fechas. Porque yo sí, lo reconozco. Me bajé mis dos app al móvil y ale metiendo los datos de mi última regla supe cuándo comenzaba y terminaba mi semana fértil. Al principio pensaba, “¡qué bien! así seguro que acertamos“. Ya os he dicho en más de una ocasión que soy una ilusa jejeje.
Esto de conocer cuándo se supone que ovulo, además de mis claros síntomas ovulatorios, me llevó en los dos primeros intentos a darle todo tipo de datos y fechas a Mr. D. ¡ERROR! Pero además de los grandes. Y os preguntaréis por qué digo que fue un fallo. Pues os lo cuento. Al final el que él fuera consciente de fechas y demás le provocaba cierto nerviosismo. No disfrutaba de nuestros encuentros y sentía demasiada responsabilidad. En el tercer intento, sin embargo, no he dicho ni pio de nada y he tratado que los encuentros fueran lo más naturales posibles.
También hay que reconocer que nuestro cuerpo tampoco nos lo pone fácil para que la búsqueda sea todo lo natural que debiera ser. Lo digo porque son pocas las horas que nuestro ovulo está preparado para encontrarse y ser fecundado por un espermatozoide y ello conlleva a que las relaciones, al final, se intensifican en un margen de días no muy amplio. Sí que es cierto que puede haber variaciones en el día de ovulación (adelantándose o atrasándose) pero al final es de vital importancia deberear en ciertos días concretos, las cosas como son.
Por lo tanto, mi conclusión a este respecto es que hay que hacer del proceso de búsqueda una situación lo más natural posible y sobre todo, sin darles mucha información a ellos porque, aunque no lo creamos, lo llegan a pasar peor que nosotras mismas. En la búsqueda el lema ha de ser disfrutar del momento y hablar las cosas en pareja siempre que haya alguna duda, miedo o incertidumbre. La comunicación en la pareja ayuda a combatir todo ese torbellino de inseguridades que nos acechan en estas situaciones novedosas. Por lo menos, para nosotros es una herramienta muy utilizada y muy útil. Hablar de cómo nos sentimos ayuda a crear mayor complicidad y a nosotros nos va muy bien así que también lo hemos extrapolado a la búsqueda.
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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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