Me encantaría contaros que estoy despidiendo el año de una forma idílica, pero no es así. Mi salud está haciendo aguas por momentos ¡pero no preocuparse! Es parte del tratamiento de reflexología. ¿Os acordais que os conté que me había detectado Ami que tenía mal la garganta? Bien, pues a partir de ahí no he levantado cabeza aunque afortunadamente estoy cada vez mejor.

Todo empezó con un dolor de garganta…

El sábado 5 de diciembre me levanté con un gran dolor de garganta. Ufff, ya me temía la siguiente escena: Ir a Urgencias, recetarme antibiótico a tutiplén, encontrarme como el culo, y que la UCI se me activara más. Así que me adelanté a los acontecimientos y decidí ir a la herboristería. La dueña, que ya me conoce porque vamos a comprarle las bases que tomamos para el tratamiento preconcepcional, me dio dos productos: uno para la inflamación de la garganta y otro para quitar la infección y reponer las defensas. No os mentiré la ostia que me dio fue grande, muy grande. Menuda sacudida de cartera jejeje. Pero bueno, ahora sé que hice bien porque al ser natural no he sentido efectos secundarios ni debilidad.

Tarde de shopping = 38º de fiebre

Ese mismo sábado empezamos a adelantar las compras navideñas y el entrar y salir de sitios en los que la calefacción estaba puesta a muerte para dejar seco al personal no ayudó mucho. Cuando llegué a casa me puse el termómetro y ¡tachán! Tenía fiebre, llamémosle, del sábado noche jajaja. Esto me hizo presagiar un fin de semana de cama, manta y tranquilidad. ¡Justo en plena ovulación! Si es que tengo un ojo clínico jajaja.

Reposo y descanso, mejoría con afonía

A medida que se me ha ido quitando el dolor de garganta, se me ha ido acentuando la afonía y paso de ser Colombo, a Paco, a Esther en tres toses y media. Una cosa impresionante. Tengo tos, sobre todo, a la hora de meterme en la cama y ¡cómo me fastidia!

Sofá y manta para el Puente

La rabadilla, o cómo morirse del dolor con el hueso de la risa

Por si todo esto no fuera poco, el miércoles 9 empecé con un dolor muy fuerte en el llamado hueso de la risa. A mí esta vez me ha hecho llorar, que conste en acta. Hay en superficies que no puedo sentarme, en otras me muero del dolor al levantarme, lo mejor de pie. Así que creo que voy a tener que trabajar sin silla… ¡vaaaale! No me lo creo ni yo, pero bueno… a ver si va remitiendo el dolor porque es un auténtico coñazo.

De sonarse la nariz y salir sangre a lo bestia

Igual pensaréis que esto último es una chorrada pero puedo prometer y prometo que hacía muchos años que no sangraba de la nariz. Además, me pilló en la ducha y con el agua era más escandaloso. En fin, ha sido una hemorragia cortita así que ahí se queda la anécdota.

Así que para ir cerrando este post, os diré que voy recuperándome de toda la vorágine que ha sufrido mi cuerpo y que este ciclo número 14 se ha quedado en el tintero y tenemos muchas ganas de saber qué ocurre. El fin de semana debería no venir la regla. ¿Cómo acabará este 2015? Ilusión y contención a partes iguales.

Firma Ms. E

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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