La llegada a casa tras dar a luz a tus bebés, es un momento que te imaginas en repetidas ocasiones durante el embarazo. Yo misma me imaginé llegando a mediodía, pudiendo acordarnos con tranquilidad para pasar la primera noche en casa como familia de tres. La realidad fue bien distinta. Ya te conté en el post de las pruebas neonatales que nos dieron el alta hospitalaria el día 3 de enero de 2017 a las 19 horas. En pleno invierno, con temperaturas muy bajas, y de noche.

La salida del hospital

Tras realizarle la prueba del talón a la niña, nos dejaron irnos a las 19 horas en pleno invierno. Suerte que teníamos a mis suegros y a mi madre para que la logística fallara lo mínimo. Mi suegro fue a por nuestro coche mientras terminábamos de preparar a la niña. Ellos se llevaron las bolsas del hospital al coche. Cuando bajamos a la calle, mi madre se quedó dentro con la niña y nosotros ajustamos el maxi cosi en la base del isofix. Se veía poco, muy poco.

Una vez estuvo todo preparado en el coche, lo acercamos hasta la salida donde se encontraba mi madre y metimos a la niña en su cuco. Nos costó atarlo porque la ropa le quedaba grande a pesar de ser talla 0. Finalmente atamos las correas. La niña lloraba mucho. Entre el frío, la nueva postura, y algo de hambre, presagiábamos un viaje intenso hasta casa.

El trayecto hasta casa, 25 km de distancia

Para cuando arrancamos y salimos del hospital serían las 19:25 aproximadamente. No había mucho tráfico y la niña parecía estar relajada con el movimiento. Yo iba a su lado, sin quitarle ojo, asegurándome de que estaba bien. Llegamos relativamente rápido a casa. Menos mal que tenemos garaje y pudimos sacar a la niña allí sin estar preocupados por el frío exterior. Elaia se había dormido.

Entramos en casa. Se notaba el calor de la calefacción que había dekado puesta David a la tarde. Mis suegros y mi madre nos ayudaron a acomodarnos. No recuerdo ni lo que cenamos aquel día. Tengo algunas lagunas de aquellas primeras horas juntos en casa.

La primera noche en casa con nuestra bebé

Todo estaba listo para descansar. El despertador preparado por si la nena no se despertaba a las dos horas. Y lo cierto es que dormimos bastante bien. Para despertarla entre toma y toma le cambiábamos el pañal para que se espabilara porque sino se dormía a las cuatro succiones. A mí me dolía el enganche muchísimo pero daba por hecho que era normal según lo que me habían dicho las matronas en el hospital. Aquella primera noche en casa noté la subida de la leche.

BabyE estrenó su mini cuna de colecho para dormir. El primer sueño lo hizo en ella y nosotros, confiados, pensamos que iba a ser coser y cantar. En la primera toma nocturna la niña se durmió y al meterla en su mini cuna abrió sus ojos y protestó. La volví a poner al pecho y se durmió enseguida. Esta vez parecía que lo habíamos conseguido. Cuando de pronto noté que la niña se había arrimado al borde entre nuestra cama y la minicuna. Buscaba mi pecho nuevamente. No sé si esa noche hubo más intentos de ponerla en su cuna. Lo que sí sé es que durmió con nosotros. Hicimos colecho sin haberlo contemplado antes de dar a luz. Pero lo teníamos claro, mejor dormir los tres que ninguno.

¿Recuerdas cómo fue vuestro primer día en casa? Nos encantaría que los compartieras con nosotros.

Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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