No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Con esta frase tan reivindicativa doy comienzo a este post tan importante para familiares, amistades y conocidos de familias con recién nacidos. Tener un bebé te cambia la vida y te hace sacar la leona que tienes dentro. Lo reconozco. Soy una persona introvertida, bastante reservada y me gusta que respeten mi espacio vital.Por eso intento predicar con el ejemplo y respetar el espacio vital de los demás. Pero parece que tener un bebé rompe esa barrera y cualquiera puede sobrepasarla. Créeme que hay situaciones de lo más violentas y por eso hoy las quiero compartir contigo para que no te cojan por sorpresa.

A continuación os dejo una recopilación con siete cosas que nadie debería hacer a un recién nacido ni a sus padres. Porque el respeto también hay que tenérselo a esas criaturas tan bonitas y preciosas que acaban de llegar a este mundo.

  1. Besar a un bebé recién nacido con pintalabios. Yo no suelo maquillarme por tema de alergias. Lo que no me cabe ella cabeza es que las personas que sí usan pintalabios besen a los bebés sin percatarse de dos cosas. Lo primero es que puedes dejar restos de pintalabios en el bebé siendo su piel delicada y sensible. La segunda cuestión es que están dejando tus virus y bacterias de forma gratuita y sin previa invitación a hacerlo. Una cosa es la cortesía de darse dos besos. Otra bien distinta es abordar al bebé que puede estar en brazos de sus padres tranquilamente y besarlo en repetidas ocasiones sin pedir siquiera permiso.
  2. Besar a un bebé tras haber fumado. Del mismo modo que en el primer punto, besar a un recién nacido tras haber fumado no es nada agradable ni para la criatura ni para la madre. Por lo menos a mí, el olor a tabaco me molesta mucho.
  3. Tocar a un recién nacido la cara o las manos. Relacionado con lo anterior, no debemos olvidar que quien fuma y va a ver a un recién nacido no cae en la cuenta de las sustancias que se quedan en su mano. Y además, las personas que tocan a los bebés no tocan su ropita, sino que van directamente a tocar manos y cara. La pregunta es ¿dónde han estado esas manos? Que sí, que es inevitable controlar el entorno y esterilizar todo. Pero estarás conmigo en que el bebé, instintivamente, se mete sus manitas en la boca. Por lo tanto, ante la duda mejor no tocar la piel del bebé porque en sus primeros meses de vida está expuesto a virus, bacterias y enfermedades sin estar vacunado.
  4. Quitar a una madre a su bebé de los brazos. Sobre este tema os conté en el Instagram un episodio que viví y que me marcó bastante. Bajo ningún concepto se debe quitar de los brazos de una madre a su bebé recién nacido. Primero hay que preguntar y pedir permiso. Y si la respuesta es afirmativa coger un poco al bebé procurando no arrimarlo a la ropa en exceso y devolviendo a su madre enseguida al bebé. Hay personas que se piensan con derecho sobre bebés ajenos y eso crea situaciones muy violentas e incómodas. Tu bebé es tuyo y nadie tiene derecho a cogerlo si tú no quieres y mucho menos que te lo arrebaten de los brazos. La sensación de impotencia es horrorosa y no se la deseo a nadie.
  5. Tocar el cochecito para ver al bebé. Otra de las prácticas habituales de cualquier viandante es intentar hacerse hueco para ver a la criatura que llevas en el carrito. Para ello bajará la capota o apartará la funda o abrirá el saco del capazo. La pregunta es ¿con qué derecho hacen todas estas cosas? Con ninguno. Pareciera que los bebés fueran de dominio público y cualquier persona tuviera derecho sobre el bebé de una.
  6. Despertar a un bebé. Otra de las manías que tiene la gente para deleitarse es lograr despertar al bebé. La excusa es que quieren verle los ojos o quieren cargarla. A estas personas hay que hacerlas entender que si el bebé duerme es porque lo necesita y que sus deseos no son más importantes que las necesidades básicas del bebé.
  7. Criticar la crianza del bebé. Este último punto podría dar para una entrada completa. La lactancia, el sueño, los brazos, la crianza con apego, el colecho… son sólo alguno de los temas más controvertidos y expuestos a la opinología pública. Es fácil criticar y usar como argumento muchos tópicos de crianza y preconcepciones que hablan de normalizar prácticas que no responden a las necesidades de los bebés en algunos casos. Cada criatura es doferente y sus necesidades, por tanto, habrán de ser atendidas de forma específica. Si un bebé no duerme en la mini cuna porque necesita contacto para conciliar el sueño, ¡pues viva el colecho! De esto y otros temas hablaremos en el blog largo y tendido próximamente.

En definitiva, a veces es mejor hablar claro con familiares, amistades y demás personas si hay situaciones como las anteriormente descritas que nos molestan. Ante todo ha de primar el bienestar del bebé y de la madre por encima de los deseos de terceras personas. Digan lo que digan. Piensen lo que piensen. Nadie debe aprovecharse de la confianza y la amistad para hacer algo con lo que no comulgas. De verdad, háblalo y déjalo claro. Te ahorrarás muchos disgustos y quien no lo comprenda, a la larga saldrá perdiendo.

Ahora nos encantaría leerte a ti. ¿Has vivido alguna de estas situaciones en tus propias carnes? ¿Cómo te sentiste? Tu experiencia seguro que puede ayudar a muchas otras parejas que viven o vivirán experiencias de este tipo y que generan sentimientos encontrados en un momento en el que las hormonas y las emociones están a flor de piel.

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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