Hace ya cuatro meses escribí sobre los cambios anímicos que puede sufrir una mujer durante cada ciclo menstrual y hoy en este espacio en el que me reservo hablar de mí, mis sentimientos y sensaciones me apetece contaros cómo vivo yo mi particular montaña rusa de emociones y cómo estoy aprendiendo a gestionarlas y a que Mr. D comprenda que es algo que escapa a tener un carácter a o b.

En el título del post ya os he adelantado gran parte de lo que vais a poder leer aquí y, por supuesto, esto es lo que a mí me ocurre y por tanto no es extrapolable a otra persona. Cada mujer puede presentar diferentes estados anímicos e incluso no sentir esos cambios porque sus cambios hormonales no son bruscos o acentuados. Os dejo, la tabla de las cuatro estaciones y entramos en materia, ¿os parece?

Recogimiento

Para empezar por el principio, que sería la llegada de la R, he de situarme justo antes de menstruar. Parece una chorrada pero noto cómo mi estado anímico se volatiliza y pende de un hilo la mayoría de los meses, y creedme que eso no es nada fácil de gestionar sobre todo para las personas que conviven contigo. En ocasiones tengo una tristeza que me invade sin motivo aparente. Aquí puntualizo que es algo que me ha pasado desde siempre y no es algo relacionado con la búsqueda del embarazo en absoluto. Llevar desde los 17 años con la regla y sufrir cambios hormonales importantes hacen que una ya conozca cómo reacciona su cuerpo. A veces en vez de tristeza, sufro ansiedad provocada por la necesidad no saciada de estar sola con mi interior, y por la invasión de mi espacio vital. Y esto es quizás lo que peor lleva Mr. D porque normalmente la crisis de ansiedad suele explotar cuando él está presente por un detonantes que en verdad no es el verdadero causante y a él le cuesta mucho comprender que todo es fruto de un cambio hormonal incontrolable que se escapa de mis manos. Mi particular paso del otoño al invierno es crudo y aunque intento frenar esos efectos tan evidentes, a veces mes es imposible.

Felicidad

Después de esos días tan complicados, vuelve la felicidad y la ilusión a invadirme. A veces en demasía. Con esto quiero decir que así como el bajón es acentuado, el subidón también lo es. Y es que estos cambios hormonales no hay quien los pueda controlar. Es más, diría que es algo que roza lo genético porque mi madre, que yo recuerde, ha experimentado de forma similar sus menstruaciones. En este momento empiezo a entusiasmarme a querer afrontar nuevos retos, disfrutar, hacer nuevos planes. A veces me asusta tanto optimismo junto porque sé que la caída puede ser mucho más morrocotuda. Así que intento templar esa felicidad y gestionarla de manera racional en la medida de lo posible.

Esperanza

Cuando soy capaz de canalizar toda esa energía positiva es cuando paso al siguiente estadio, un momento de ilusionarme cautelosamente por las cosas y de disfrutar de los pequeños placeres de la vida sin dudarlo ni un momento pero sin hacer una fiesta por todo. Llega el momento de soñar, de esperar que realmente todo lo que me había propuesto vaya realizándose, es el momento de mayor actividad para mí esta transición de la primavera al verano.

Espera

En este momento del ciclo todas las emociones se han neutralizado, es quizás el momento más lúcido, en el que se ve todo con mayor claridad. En estos últimos 10 meses es cierto que mi espera ha sido una espera especial, un ¿habremos logrado concebir? pero también es un momento de reflexión en otros ámbitos y esferas de la vida. te preguntas, te cuestionas… En el fondo te vas preparando para un cambio de ciclo y el ritmo del cuerpo baja muchísimo para que el bajón que a mí me supone la llegada de la R, lo asimile bien. Y ojo, que no me refiero al bajón emocional solamente sino al físico, porque como ya os he contado en varias ocasiones mis reglas son de todo, menos amables y bonitas.
Soy una persona que trata de conocerse por dentro, quizás ante la necesidad de equilibrar esos grandes cambios hormonales que se producen en mi interior. El caso es que tampoco le doy mayor importancia ni todos los meses estoy trabajando en ello. Esto es algo que ya llevo interiorizado y que lo hago de manera automática. Y hoy quería compartirlo con todas vosotras. ¿A vosotras os pasan estas cosas u otras que hayáis detectado durante vuestros ciclos menstruales?
 
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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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