El pasado jueves día 9 de julio acudimos Mr. D y yo a nuestra cita en la Unidad de Reproducción de nuestro hospital de referencia. Habían pasado ya 50 días desde que mi ginecólogo decidiera que era prudente derivarnos a Reproducción para entrar en el protocolo y que nos hicieran pruebas más específicas. Hoy queremos contaros con pelos y señales todo lo que dió de sí esta primera cita que marca el pistoletazo de salida de una nueva etapa en nuestra búsqueda de embarazo. ¿Queréis acompañarnos?
Como queremos ser concisos, lo que ocurrió en la visita da para más de un post así que para no aturruyaros os lo vamos a ir contando poco a poco durante los próximos días y semanas. Ahora sí, empecemos por el principio.

Llegamos sobre las 8:35 al Hospital Materno Infantil de Donostia y pasamos por la ventanilla de recepción. Tanto yo como Mr. D sacamos nuestro DNI y nuestra tarjeta de Osakidetza (la red pública de sanidad vasca tiene nombre propio). Corroboraron nuestros datos la administrativa y la persona que estaba aprendiendo. Sí, nos tocó una persona que iba a hacer alguna sustitución y se lo tomó con mucha calma lo de cotejar cada dato. Lo bueno es que habíamos ido temprano y hasta las 9:00 no teníamos la cita.
Una vez pasado este primer trámite y que nos indicaran la sala de espera a la que debíamos dirigirnos, nos sentamos tranquilamente a esperar. En ese momento vimos que había un par de señoras de más de 70 años sentadas allí y nos quedamos extrañados y asustados. ¿Esas mujeres también estaban esperando en reproducción? Llegamos a pensar que era una cámara oculta porque al poco rato llegaron otras dos mujeres más o menos de la edad de las que estaban allí sentadas. Me levanté y me puse a mirar los carteles de las salas de al lado por si es que nos habían dirigido incorrectamente. Pero no, estábamos en el lugar adecuado. Había dos puertas, ¿cuál sería la nuestra?. A las 9:00 salió una enfermera de una de las puertas y dijo dos nombres, los de las señoras de avanzada edad. Y a nosotros nos preguntó que para qué consulta estábamos esperando a lo que Mr. D y yo nos miramos y dijimos que no sabíamos. La enfermera nos indicó que probablemente sería en la otra consulta.
Hasta las 9:10 no nos hicieron pasar. Nos sentamos frente a la ginecóloga sin tener ni idea lo que iba a ocurrir a partir de aquel momento. Lo primero que hizo es presentarse y a partir de ahora cunado hable de ella le llamaré Magic. La primera pregunta que nos hizo fue la pregunta del millón:
MAGIC – ¿Desde cuándo estáis buscando embarazo?
MS. E – Desde abril del año pasado
Tal y como nos recomendó el ginecólogo, dijimos una fecha que correspondería con llevar un año buscando y justificar el motivo de la derivación. En verdad llevamos desde septiembre de 2014 moviendo el tema aunque no fuera hasta octubre/noviembre que tuvimos el ok después de que mi ginecólogo quisiera hacerme una serie de pruebas. No me gusta decir mentiras, pero tampoco las tenía todas conmigo de que diciendo eso iba a ser suficiente para que el asunto siguiera para adelante.
Magic nos dijo que lo primero que iba a hacer es hacernos unas preguntas a ambos.
Las preguntas a las que tuvimos que contestar fueron diferentes. A Mr. D le preguntaron lo siguiente:
  • Nombre y Apellidos
  • Edad
  • Puesto de trabajo
  • ¿Fumas?
  • Alergias
  • Tratamiento/Medicación actuales
  • Enfermedades o antecedentes familiares
  • Número de Hermanos o Hermanas (si la respuesta era afirmativa, número de hijos e hijas de hermanos y hermanas)
A mí, sin embargo me preguntaron esto otro:
  • Peso
  • Altura
  • ¿Fumas?
  • Fecha de Última Regla
  • Duración de las reglas
  • ¿Abortos?
  • Puesto de trabajo
  • Alergias
  • Tratamiento/Medicación actuales
  • Enfermedades o antecedentes familiares
  • Número de Hermanos o Hermanas (si la respuesta era afirmativa, número de hijos e hijas de hermanos y hermanas)
Con la pregunta de si había estado embarazada o había tenido algún aborto, siguiendo el criterio de mi ginecólogo, dije que no. Él me dice que eso fue un falso positivo, yo sé que fue un bioquímico. Pero como todo ocurrió mientras tomaba anticonceptivas, casi que prefiero obviarlo y empezar desde la casilla de salida en esa nueva partida.
La ginecóloga tomó buena nota de todo lo que le dijimos para rellenar nuestro expediente. Tras terminar con el cuestionario, me pidió que pasara al cuarto que había al lado para hacerme una ecografía y mirar la forma de mis ovarios y de mi útero. Pero sobre esto os hablaré en la segunda parte de este post.
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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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