La semana pasada se debió producir la ovulación porque si os soy franca, no he llevado ningún tipo de control por varios motivos: hemos estado liados y muy cansados con nuestros respectivos trabajos y apenas hemos tenido ganas de darnos amor; mi cuerpo no ha sido tan escandaloso como en meses anteriores con el tema de la ovulación así que desconozco qué posibilidades existen de que podamos tener oportunidad de embarazo. Y si os soy sincera, casi que lo prefiero, porque llega un momento en el que llega a saturar estar pendiente de todo el ciclo. Ya haré los cálculos pertinentes en caso de que llegue la R y finalice este octavo intento.

Cambios y/o novedades de este octavo intento

Este mes alguna novedad ha habido respecto al mes pasado aunque hayamos seguido en la misma dinámica, esto es, todo el proceso natural, sin pensar en hoy toca o pasado no. Haciendo lo que nos apetece cuando nos apetece y haciendo una vida totalmente normal. ¡Y lo estoy consiguiendo! Y no sabéis lo bien que me siento por ello. Respecto a las novedades podría deciros que:
  1. Este mes nos hemos dado amor más bien poco como ya os comentaba al principio del post, porque entre las nuevas actividades que nos han asignado de forma excepcional en el trabajo acabamos para tirarnos en la cama y no precisamente para hacer contorsionismo.
  2. Este mes, al igual que el séptimo, mi cuerpo ha sido muy disimulado en lo que a síntomas de ovulación se refiere. Diría que pude ovular entre los días 15 y 16 de junio (día 14 de ciclo). Aunque el 19 de junio (día 17 de ciclo) también tuve algo de flujo transparente. De ahí que no haya escrito antes este post.
  3. Sigo con mi #OperaciónFitFitFit, aunque al ritmo que más me convenga a mí porque una cosa es activarse y otra es acabar con agujetas de no poder mover ni el cuello. Hay que saber buscar el equilibrio en la vida.  Y me está viniendo estupendamente porque entre la urticaria crónica y mis horas de trabajo prolongadas me voy a poner como un tonel, y eso que cuido la alimentación pero aún y todo…¡no me fío!

pensamientos-positivos-busqueda-embarazo

Como podréis ver mi forma de afrontar los ciclos ha ido evolucionando y es que al final, aunque en nuestra vida y en nuestro proyecto de futuro tener un bebé sea nuestra prioridad, el día a día hay que vivirlo y afrontarlo. Hay muchos quehaceres a los que dar respuesta y por eso no nos preocupa en lo más mínimo cosas que antes teníamos minuciosamente controladas. Así somos los seres humanos. Cada proceso o proyecto de vida es un continuo aprendizaje así que intentaremos seguir en esta sintonía a no ser que médicamente nos hagan actuar de otra manera. ¡Así que en un par de semanas tendremos noticias!
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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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