Echando la vista atrás, se me viene a la cabeza aquél momento en que decidimos ambos querer tener familia, dar un pasito más en nuestro proyecto de vida y hacer partícipe a ese nuevo ser de nuestro amor y cuidados. Parecía que desde aquél momento todo sería diferente y sólo nos preocuparía concebirlo, sin embargo, y como todas/os ya sabréis la cosa aún sigue sin cuajar y no será porque no lo hayamos intentado y probado cosas distintas, sólo que el azar es caprichoso y aún no nos ha tocado con su varita mágica. De todas formas, no estamos preocupados en exceso, pues estamos bien acostumbrados a la espera y a tener paciencia en nuestras vidas, prueba de ello ha sido la espera de irnos a vivir juntos o de casarnos.
Sin embargo, no deja de inquietarnos un poco el hecho de  que continuemos en esta situación de incertidumbre constante, de si este mes será el bueno o no, o de si habrá algo internamente que nos impida ser padres de forma natural.

Por tanto, y visto lo visto, tenemos varias opciones a seguir:

1) Continuar con nuestra mentalidad positiva, manteniendo la misma ilusión y energía que durante nuestro primer intento, obviando los comentarios poco acertados o inoportunos de personas externas. No ir al médico aún pues aún estamos dentro de lo consideran como un plazo normal.
 
2) Tomar un poco de aire fresco con respecto a la idea de ser padres para que podamos despejarnos bien la mente y podamos retomarlo con más intensidad y con mayor capacidad para gestionar nuestro posible estrés interno o lo que sea que pudiera afectarnos.
 
3) Abandonar la idea de ser padres, pues resulta ser algo costoso y azaroso y tomar consciencia de que la vida sin hijos también puede llegar a ser igualmente maravillosa, ejemplos claros los tenemos cercanos y hacen una vida normal a pesar de que la sociedad de hoy en día no lo vea como algo lógico aún.
 
4) Ponernos en manos de profesionales. Hacernos análisis y pruebas diversas para descartar cualquier tipo de patología o irregularidad. Consideramos que el tiempo es oro y las edades que tenemos son las ideales para concebir.
 
5) Conocer otros casos como el nuestro e intercambiar opiniones y/o experiencias para profundizar más en lo que puede estarnos ocurriendo. Quizás no sea nada y pero por descartar que no quede. En definitiva, fiarnos de comentarios y obrar en consecuencia.
 
Después de este repaso, sólo queda acogernos a uno de los puntos mencionados o quién sabe si a varios en cadena. No obstante, vuestro consejo siempre es bienvenido y nos gustaría que nos dijeseis cuál os parece más factible para nosotros y cuál añadiríais que no está puesta.

 

Muchas gracias por seguirnos semana tras semana y confesión tras confesión. Sois de gran apoyo y ayuda.
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