Como ayer os contaba personalmente por las redes sociales, ayer día 27 de ciclo hacía aparición mi enemiga número uno. Y hoy estoy aquí, intentando escribir este post entre dolores. Estoy bastante fastidiada, y es que es lo que más me molesta de no haber conseguido el positivo, lo mal que lo paso con mis reglas, que cada vez vuelven a ser más dolorosas. Además, y para más inri, este mes ya me he curado de espanto con mis síntomas premenstruales. Cuando los leáis podréis pensar que tranquilamente podrían corresponderse con los de un posible embarazo. Pero no os adelanto más y os resumo cómo han sido estos últimos días anteriores a la llegada de la R.

Día 23 de ciclo: Nos situamos en el día 31 de marzo. Este día tuve algún sofoco que otro al despertarme. Pero nada llamativo. Ya desde este día tenía algo de molestia en los pechos y los tenía hinchados. Cosa que otros meses no ha sido tan evidente.

Día 24 de ciclo: Hoy he tenido sofocos nuevamente y he estado a punto de desmayarme haciendo la compra, sin haber hecho ningún esfuerzo. Ha sido como una especie de bajada de tensión. Y lo cierto es que ha sido algo que me ha hecho extrañarme bastante.
Día 25 de ciclo: A dos días de la fecha en la que no debería bajar la R, he tenido tres pinchazos contundentes en la zona del bajo vientre de quedarme inmovilizada durante cinco segundos. Este mes estoy teniendo unos síntomas totalmente diferentes a los de otros meses y aunque no quiera hacerme ilusiones, la cosa no pinta mal.
Día 26 de ciclo: El viernes otra vez tuve sensación de que me iba a bajar la regla durante un rato y por la tarde me volvió a dar un pinchazo como los del día anterior con la peculiaridad de que si llego a estar de pie me caigo redonda al suelo. Me empiezo a oler que mi cuerpo me está haciendo una mala jugarreta.
Día 27 de ciclo: Ayer sábado me levanté perfectamente si no fuera porque tenía un cocktail hormonal de grandes dimensiones. Hacia el mediodía comencé a tener dolor de regla y la susodicha apareció con rapidez.
Así que después de tener pinchazos, pechos con molestias, mareos y demás; mi querida roja apareció como si nada y aquí estoy lidiando con ella, sus dolores y mis malestares. Si a mí en el fondo me da igual que baje o no, lo que no quiero es que me fastidie viva. Y otra de las cosas que me quedan claras, aquí que estoy escribiendo entre achuchón y achuchón es que el día que me quede no me enteraré porque mis síntomas premenstruales son de todo tipo y como habréis observado podrían ser tranquilamente de embarazo. Lo que me tiene un poco mosqueada es el tema de los sofocos. ¿A alguna le pasa que cuando le tiene que bajar, le dan sofocos? ¿O debería consultarlo con mi gine?
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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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