Después de hablar de la urticaria de Ms. E en las dos entregas anteriores de Cosas de Ambulatorio, hoy es Mr. D el protagonista. Resulta que mi marido tiene diagnosticado desde hace ya bastante años agorafobia y para ello, tiene una medicación que ha tomado durante bastante tiempo, haciendo algunos descansos, pero actualmente lleva más de dos años tomándolo.


Pero empecemos por el principio, ¿sabéis qué es la agorafobia y cuáles son sus síntomas?

Este trastorno consiste en un miedo y una ansiedad intensos de estar en lugares de donde es difícil escapar o donde no se podría disponer de ayuda. La agorafobia generalmente involucra miedo a las multitudes, a los puentes o a estar solo en espacios exteriores. (Definición de MdlinePlus).

Vamos, que se trata de un trastorno que está causado por la percepción que una persona tiene de las cosas y el miedo que puede sentir al enfrentarse a dichas situaciones. Los síntomas pueden ser múltiples:

Los síntomas de agorafobia abarcan:

  • Sentir temor de quedarse solo.
  • Sentir miedo a estar en lugares donde el escape podría ser difícil.
  • Sentir miedo a perder el control en un lugar público.
  • Dependencia de otros.
  • Sentimientos de separación o distanciamiento de los demás.
  • Sentimientos de desesperanza.
  • Sensación de que el cuerpo es irreal.
  • Sensación de que el ambiente es irreal.
  • Tener temperamento o agitación inusuales.
  • Permanecer en la casa por períodos prolongados.

Los síntomas físicos pueden abarcar:

  • Molestia o dolor torácico
  • Asfixia
  • Mareo o desmayo
  • Náuseas u otro malestar estomacal
  • Corazón acelerado
  • Dificultad para respirar
  • Sudoración
  • Temblor

Pues una vez dicho lo que es la agorafobia, vamos con lo importante del tema. Como ya os adelantaba al principio de la entrada, Mr. D tiene diagnosticado este trastorno desde hace muchos años y lleva tomando medicación otros tantos. Y como vemos que esto de cazar al ovulín se resiste, preguntó a su doctora de cabecera (la misma que tengo yo) a ver si podía tener alguna incidencia negativa ese medicamento en sus soldaditos. A lo que ella le respondió que no, y que bueno que por la zona la media es de año y medio de búsqueda hasta concebir. Cuando me lo contó casi se me salen los ojos de las órbitas.

Así que es bueno saber que su tratamiento no es un obstáculo y que ya podemos ser pacientes porque esto va para largo. Paciencia que es la madre de toda ciencia. En fin, siempre en busca de una explicación para las cosas, así soy yo. Esto es una deformación profesional en toda regla. Pero nos hemos quedado tranquilos con la respuesta de nuestra médica.

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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