Hoy por hoy podemos afirmar que el estrés es uno de los factores que dificultan la concepción de un bebé. Pero, hay diferentes tipos de estrés, unos más controlables y de poca importancia y otros, en cambio, que se prolongan en el tiempos y, por tanto, son más complicados de vencer. Cuando hablamos de estrés, hablamos de un síntoma que se produce por diversas razones, bien por una actividad diaria muy dinámica y pesada, bien por la sensación de rutina o incluso, puede venir dado por la ansiedad e inmediatez con la que se quiere tener un positivo.

Generalmente, todos y cada uno de nosotros padecemos estrés en algún momento de nuestra vida diaria, pero ¿cómo combatirlo?, ¿hay algún truco?. Lo que hay que tener claro es que no hay ninguna fórmula mágica que te lo quite de golpe. En esto entra en juego, y mucho, la cabeza. Una actitud positiva ante las adversidades y una predisposición buena pueden darle la vuelta fácilmente al asunto. Traducido al ámbito que nos ocupa, un cuerpo relajado y dispuesto puede obtener el éxito más ansiado, sin embargo, un cuerpo que no lo tenga y sienta mucha tensión y ansiedad, puede llegar a ovular más tarde e incluso a no ovular siquiera.
Una forma de hacer frente a estas situacones de estrés es la práctica de ciertas actividades que hagan que nuestro cuerpo sea relaje y pueda liberar esas tensiones que el día a día puede llegar a ocasionarnos, como por ejemplo, el yoga, la meditación, una visita a un balneario o ir a que nos den un buen masaje relajante. Estas prácticas no son determinantes pero sí consiguen que nuestro cuerpo y cabeza estén más receptivas y anulen o borren la sensación de preocupación y agobio.
En nuestro caso en particular, hay algunas situaciones que nos hacen padecer este problema. En el caso de Mr.D, es debido principalmente a la situación laboral inestable que atraviesa, con una carga de trabajo que va aumentando, pero eso sí, de momento es capaz de gestionarlo gracias al apoyo incondicional de Ms. E y de sus familiares y amistades.

En cambio, Ms. E lo padece de otra forma, y es que el estrés termina provocando muy de vez en cuando alguna que otra crisis de ansiedad o algún pequeño problema de salud. Su trabajo es muy exigente y no hay horario. Su investigación ocupa su mente durante gran parte del día y al final eso pasa factura. Además, le gusta tener todo controlado, planificado y bajo control. Y esto es algo que aunque uno no quiera provoca estrés porque esta vida, si algo tiene es que es de lo más impredecible. El hecho de trabajar en un despacho “aislada” del resto de colegas es un tanto agobiante y esa misma soledad no es muy buena aliada para gestionar el estrés. Así que luego, la canalización de ese estrés a veces no es la más adecuada.

Está claro que vivimos en entornos en los que librarnos del estrés no es nada fácil pero a la hora de plantearse ser padres debemos tratar de gestionar dichas tensiones puesto que no nos van a ayudar en el proceso de búsqueda y mucho menos van a favorecer un embarazo. Aquí es donde tenemos que poner todas nuestras energías para buscar esos pequeños placeres que nos ayuden a desestresarnos y conseguir una vida más relajada.

¿Alguien se anima a contar su propia experiencia? ¿Ha sido el estrés un factor influyente en la búsqueda del embarazo? ¿Qué tácticas habéis utilizado para conseguir reducir el impacto del estrés?

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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