He decidido crear una nueva sección para expresar libremente mis pensamientos y sentimientos, porque la maternidad da para mucho, querida amiga. A ver, que siempre he dicho lo que pensaba. Soy sincera y sigo fiel a mis principios. Pero lo cierto es que en estos meses he ido acumulando demasiadas cosas que me han rondado la cabeza y una forma de darles salida es verbalizándolas en forma de post. Me voy a estrenar con una reflexión surgida de madrugada, la noche del día 27 de junio de 2017 para ser exacta, cuando mi hija se despertó llorando y caliente como nunca antes. El día anterior le tocaba la segunda dosis de la vacuna de la meningitis B, comúnmente conocida como Bexsero. La carta va dirigida a quienes hayan desarrollado esta vacuna, sin acritud, o sí, ¡yo qué sé!

Estimados y estimadas profesionales,

Os escribo las siguientes líneas desde mi más profunda ignorancia y con la certeza de que no obtendré respuesta a mis divagaciones, pero necesito expresarme. En primer lugar, no entiendo cómo puede existir un negocio tan descarado con esta vacuna. No es lógico que encima de estar dispuestos a pagar un pastón, haya lista de espera y en muchos casos se vea alterado el calendario de vacunación porque no se suministran las dosis suficientes para cubrir la demanda.

En segundo lugar, no me cabe en la cabeza que aún no haya sido incluida esta vacuna en el calendario obligatorio de vacunación infantil cuando en algunas Comunidades Autónomas hay más casos de Meningitis B que C. No todo el mundo puede invertir ese dinero en vacunas y siendo tan virulenta, no creo que sea una buena opción dejarlo al libre albedrío.

Por último, me cabrea mucho pagar por una vacuna que:

  • La venden a cuentagotas. Quizás hace medio siglo, cuando existía la cartilla de racionamiento podría ser comprensible. Hoy en día no se puede jugar con la salud de los bebés ni con la inquietud de las familias.
  • Es inyectable. Por lo menos podríamos evitar el mal trago del pinchazo. ¿Qué tal bebible como la del rotavirus?
  • Da fiebre y produce malestar. Y además fiebre alta oiga, ¡qué delicia! No podrían haber controlado ese efecto que afecta a la mayoría de los bebés. Propongo que en vez de dar fiebre, haga cosquillas. Más que nada por evitar el paracetamol que, por lo menos a nuestra hija, le pone como una moto.

¡La joya de la corona, oigan! A pesar de estar a favor de las vacunas por prevención, lo que no comparto en absoluto es el negocio que se crea con aquéllas que no entran en la Seguridad Social. Con la salud no se juega y la industria farmacéutica tendría que concienciarse de que la salud no debe ser un negocio.

Que pasen un feliz día en su laboratorio,

¿Qué experiencia has tenido tú con la Bexsero? Me gustaría saber tu opinión (si la caja de comentarios decide funcionar, claro).

Las experiencias vitales que cada persona vive marcan, en muchos casos, las convicciones o el devenir de nuestras decisiones.Por cierto, un día te tengo que hablar sobre la tosferina y mi sobrino. 

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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