Desde que empezamos a escribir en el blog, nos pareció una idea muy buena dejar por escrito nuestros propósitos para el año nuevo. Cuando los propósitos quedan escritos, se convierten en toda una declaración de intenciones. Por eso, no podía faltar esta entrada en la que dejamos escritos nuestros propósitos para el año nuevo que entra.  ¿Vosotras dedicáis unos minutos al finalizar cada año para repasar cuáles son los objetivos alcanzados y entrar en el año nuevo con una nueva lista de metas?

Antes de contarte nuestros propósitos para 2018, toca hacer balance de 2017. Un año épico, salvaje, mágico, brillante… ¿Quieres saber cuántos propósitos hemos cumplido? Atenta, que ahora mismo te lo desvelamos.

Repaso a los de propósitos 2017

Para hacerlo más ligero, el repaso de propósitos lo vamos a hacer a través de un código de colores y si lo creemos oportuno, pondremos alguna explicación al lado. El verde significa que el propósito se ha logrado. El naranja significa que se ha conseguido a medias. El rojo significa que el propósito no se ha conseguido.

1. Recibir a nuestra princesa. Este propósito se cumplió el 1 de enero de 2017 porque nuestra Cosita Revoltosa decidió nacer dos semanas antes de lo previsto para no perderse ni un sólo día. Para nosotros fue algo imprevisto, no la esperábamos hasta el 15 de enero, por lo menos. Y de pronto, nos vimos siendo tres y sin ser conscientes del cambio brutal que se avecinaba en nuestras vidas. Gracias a nuestra pequeña hemos aprendido que la vida está llena de imprevistos y que no hay dos días iguales ¡y mola mucho!.

2. Descubrir de la mano de nuestra hija el significado de la maternidad y la paternidad. Lo descubrimos día a día con ella. Ser madre y padre es una experiencia vital de dimensiones incalculables. De hecho, es muy complejo explicar la de sentimientos, sensaciones, vivencias y experiencias que hemos podido acumular en estos doce meses compartiendo juntos. La maternidad y la paternidad no es un cuento de color rosa, es una carta de colores con una variedad de colores, degradados y tonalidades infinita.

3. Mejorar nuestras condiciones laborales. David sigue en la misma situación laboral que hace un año, lo cual nos conviene para poder conciliar a nivel familiar de una forma mucho más amable. En mi caso, no he terminado mi investigación, pero si mi contrato para llevarla a cabo. Sin embargo, una semana después de quedarme sin contrato laboral, una oferta laboral se cruzó en mi camino y a finales de noviembre estaba trabajando de nuevo. Ello ha supuesto muchos cambios en nuestra vida (que os tengo que contar en el blog), pero conseguir hoy en día un trabajo laboral acorde a tu formación y con flexibilidad horaria no es nada fácil. Así que vamos mejorando, sí, pero trataremos de mejorar un poco más.

4. Salir de vacaciones. ¡Error! Este año no nos hemos animado a salir de vacaciones en familia. Consideramos que en agosto hacía demasiado calor para movernos con la pequeña y es algo que en 2018 sí o sí vamos a experimentar.

5. Cultivar las amistades bonitas.  Intentar lo hemos intentado pero no con mucho éxito, todo hay que decirlo. Por lo menos, en lo que a las amistades 1.0 se refieren.

6. Ser menos negativos, menos pesimistas. Hemos estado dudando en si poner en naranja o en verde este propósito. Ha sido un año intenso, con muchos cambios y algunos pasajes oscuros. Pero, en las últimas semanas todo parece haberse asentado. La perspectiva desde donde miramos todo nos ha permitido llevarnos menos desalientos.

7. Aparcar las cabezonerías. No ha sido fácil pero parece que lo hemos logrado y es que tener un bebé pone a prueba la relación de pareja porque cada miembro de la familia ha de reconocerse en un nuevo rol.

8. Cuidarnos, mimarnos. La llegada de nuestra hija ha hecho que nos descuidemos nosotros como pareja y aunque tratamos de buscar nuestros momentos, a veces algo tan básico como un beso no está presente de forma continua en nuestro día a día.

9. Organizarnos mejor, procrastinar menos. ¡Reto conseguido!

10. Estrenar nuevo diseño de blog. Lo estrenamos un poco más tarde de lo inicialmente pensado y no ha funcionado como debería porque la migración no la hicimos correctamente. Así que aunque el propósito está cumplido, habrá nuevo propósito para 2018.

11. Menos publicar, más visibilizar. Aunque el ritmo de publicación ha disminuido, no he podido dedicar tiempo a lograr visibilizar el blog como me gustaría. Google nos penalizó por hacer las cosas mal en la migración y aún estamos pagando el fallo.

12. Rentabilizar el blog. Lo teníamos en mente, es cierto, pero nuestros objetivos respecto al blog han cambiado mucho. Este blog nació con el propósito de contar una historia y ayudar a otras personas. Y así seguirá siendo. Rentabilizar un blog requiere de mucho trabajo y tiempo, que actualmente no tenemos. No vamos a hipotecar nuestro tiempo familiar, no por el momento.

Propósitos para 2018

¿Cómo se presenta vuestro 2018? ¿Tenéis vuestra lista de objetivos hecha? Mi consejo es que la dejéis escrita, al final de año os alegrará saber cuántas de esas metas habéis alcanzado.

1. Seguir descubriendo la maternidad y la paternidad al lado de nuestra hija.

Si algo tenemos claro es que vamos a disfrutar de cada etapa al máximo con nuestra pequeña. Cada momento evolutivo es único y no volverá a repetirse. Esto es algo que hemos hecho desde que BabyE nació y que vamos a seguir haciendo en el 2018.

2. Hacer nuestras primeras vacaciones siendo tres.

Creo que va a ser una experiencia estupenda y que nos quitaremos muchos miedos y espinitas de encima. Nos lo merecemos, que las últimas vacaciones que hicimos fueron en marzo de 2016, unos días antes de comenzar nuestro tratamiento de reproducción asistida. Cambiar de aires seguro que nos viene fenomenal y si podemos agregar alguna pequeña escapada, eso ya sería increíble.

3. Disfrutar de planes outdoor.

En cuanto el tiempo lo permita disfrutaremos de la calle, los parques y la naturaleza; dejando aparcados los centros comerciales. ¡Tenemos muchas preguntas veces por vivir!

4. Tiempo de calidad en familia.

Jugar, reír, disfrutar con nuestra hija es uno de los propósitos que más he disfrutado en 2017 y lo vamos a seguir cultivando porque la felicidad que transmite nuestra hija es nuestra propia felicidad.

5. Terminar la tesis doctoral.

Bueno, de 2018 no pasa, quiero defender la tesis para poner punto y final a una etapa de mi vida profesional/académica que no me ha aportado demasiadas cosas buenas. No me gusta abandonar los proyectos que empiezo, soy bastante tozuda en ese sentido. Pero el mundo académico se lo dejo a aquellas personas que están dispuestas a pisotear cabezas y a creerse con el derecho de maltratar al de al lado para conseguir su propio beneficio. Mi felicidad y mis prioridades están muy lejos de este estilo que está demasiado extendido, para mi desgracia. Y digo, para mi desgracia, porque me gusta investigar y me gusta la docencia en universidad; pero no a cualquier precio. No, no y no.

6. Cultivar las amistades bonitas.

Ya te hemos comentado que en 2017 hemos estado más distanciados de lo que nos hubiera gustado de nuestras amistades 1.0. Te voy a ser sincera, uno de los motivos es que a estas personas bonitas les da igual presentarse con gastroenteritis, que con gripe, catarro o virus varios… y eso con un bebé pues como que no lo consiento. Si no se puede quedar, no se puede. Ya habrá otra ocasión, que hay muchos fines de semana en un año.

Además del tema de los horarios, nosotros hemos tomado la determinación de adaptarnos a los horarios de nuestra hija y hacemos vida diurna y tempranera. Por ejemplo, ahora en invierno raro es el día que para las 6 de la tarde no estamos en casa. Y tan ricamente, pero para quedar con nuestras amistades, que tienen horarios más tardíos, es un tanto complejo. Pero lo conseguiremos engranar de la mejor manera posible.

7. Cuidarnos, mimarnos.

Aquí sí que tenemos el firme propósito de cuidarnos más a nivel de pareja y de forma individual porque ello repercutirá, para bien, en el bienestar familiar. Parece una tontería pero los abrazos y los besos, las palabras bonitas y las conversaciones distendidas generan una sensación muy positiva y agradable en la relación.

Del mismo modo, tener unos minutos para darse una ducha tan ricamente o poder estar haciendo algo que te apetezca, ayuda a sentirte bien y realizada contigo misma y no son más de 15 minutos al día. Yo, por ejemplo, aprovecho mi tiempo personal para escribir en el blog o para leer artículos o formarme.

8. Minimizar el impacto de las discusiones.

Una de las grandes piedras de este 2017 han sido las discusiones de pareja por terceras personas y, de verdad, que ha sido demasiado desagradable. A ver si un día me pongo a escribir sobre esto en detenimiento porque de verdad es que la volatilidad con la que salen los reproches a veces te hace vivir situaciones demasiado tensas. Poco a poco hemos conseguido minimizar el impacto de las discusiones de pareja, que han sido muchas más de las que me podría haber llegado a imaginar. Lo ideal es que llegaran a convertirse una anécdota y que los reproches den paso, siempre, a un intercambio de opiniones respetando las posturas mutuas.

9. Ser conscientes de lo que gastamos.

Te parecerá una chorrada pero desde que David y yo compartimos vida en común, hemos tratado de llevar un control en los gastos fijos… Pero, ¿qué pasa con el resto de gastos? Pues que también hay que monitorizarlo. Y para ello vamos a contar con la ayuda de una herramienta muy útil que ha creado Mamifutura basada en el Kakebo, que es un libro japonés para llevar un registro de todos los gastos. La diferencia es que Zana ha creado un Kakebo en formato Excel, mucho más sencillo y visual que el Kakebo tradicional. Cuando lo hayamos usado usos contaremos nuestra experiencia.  

10. Cambiar el aspecto del blog.

Sí, otra vez quiero cambiar el diseño del blog. Pero esta vez no lo haré yo directamente, porque a mí lo que me gusta es escribir y contarte cosas. Así que nos hemos rascado el bolsillo y hemos decidido autoregalarnos estas Navidades un nuevo diseño de blog que cocinaremos a fuego lento junto a Celia Espada de El Perro de Papel.

11. Consolidar Ser Papis en Tiempos Revueltos.

Aunque mi ritmo de publicación vaya a ser inferior a lo que ha venido siendo, me encanta escribir y no voy a abandonar mi pasión. Quiero seguir creciendo, a fuego lento, como bloguera y como madre. Es lo que me pide el cuerpo, comprometerme con este proyecto de una manera en la que el disfrute esté por delante de la sensación de obligación.

 

¿Cuáles son tus propósitos para el 2018? ¿Nos los cuentas?

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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