Desde que nació BabyE, nuestras vidas han cambiado mucho y en pocos días ya habremos completado su primera vuelta al sol. Es increíble ¿no crees? Por lo menos a nosotros nos parece alucinante lo rápido que han pasado estos meses, con sus días y sus horas… Quizás hoy te esperabas una entrada felicitándote las Navidades y esas cosas, pero creo que te debía este post y no quería dejarlo pasar más tiempo. 

Nuevas oportunidades laborales que implican cambios profundos en las rutinas diarias

La maternidad me ha ayudado a reconciliarme conmigo misma y con mi cuerpo. Me siento bien y me siento completa. He tenido, además, el privilegio de acompañar a mi bebé hasta los once meses y medio en su desarrollo las 24 horas del día. Y la adaptación a quedarse al cuidado de mis padres ha sido increíblemente buena, con la tranquilidad que eso me aporta.

Te digo todo esto porque a mediados de noviembre se me acabó el contrato laboral que tenía y mi intención era acogerme al paro y seguir disfrutando de mi bebé. Pero al día siguiente de la finalización de mi contrato llegó a mi bandeja de correo electrónico un mensaje de LinkedIn con ofertas laborales. Entonces vi una que me llamó la atención y pensé que era una buena oportunidad, el caso es que en menos de una semana tenía trabajo estrechamente relacionado con mi formación y con unas condiciones laborales interesantes. Esto supuso tomar decisiones importantes y en poco tiempo para comenzar esta nueva etapa vital, profesional y familiar.

Cuestión de prioridades: tiempo de calidad con mi bebé y mi marido

De ahí que esté muy desaparecida en redes sociales y blog. No tengo tiempo material para seguir el ritmo que llevaba con el blog. Mi tiempo libre lo invierto en jugar con mi hija y disfrutar en familia. Quiero seguir con el blog porque me encanta escribir pero será a otro ritmo muy diferente, sin agobios pero con mucho mimo. Mi escala de prioridades ha cambiado mucho en estos últimos meses.

Además, tengo por ahí un proyecto de investigación por terminar (propósito para el 2018) y tengo que hacer una buena distribución de mi tiempo. Llegará el día en el que todo encaje por sí solo, pero hasta entonces me va a tocar seguir estableciendo prioridades y en este momento en el número 1 está mi hija y mi marido, y pasar tiempo de calidad con ellos.

Te voy a ser muy sincera, creo que todo pasa por algún motivo y este cambio ha sido para bien. Teniendo en cuenta que la situación laboral de David no es muy alentadora, al menos estamos tranquilos en el aspecto económico. Y al final, ya sabes, una cosa lleva a la otra y esa tranquilidad económica se traduce en estabilidad familiar y personal. Las cosas como son. Además, ya te digo que mi actual trabajo me ofrece una flexibilidad y condiciones laborales interesantes y que me permiten conciliar de una manera mucho más real que en la mayoría de puestos de trabajo.

Aunque también te diré que este gran cambio ocurrido en Villa Revuelta, ha traído sus problemas asociados (bastante desagradables, por cierto). Por el momento no me siento con muchas ganas de hablar del tema aunque, probablemente, lo haga más adelante. Pero lo que sí te digo es que de todo se aprende y este cambio vital me ha permitido corroborar ciertas sospechas. Y cuando se te cae la venda de los ojos, todo se ve con claridad y se sufre mucho menos. Desgraciadamente, hay personas que se ganan a pulso los sentimientos de indiferencia. Bueno, que he dicho que no tenía ganas de hablar explícitamente de este asunto que nos ha perturbado bastante la mente en las últimas semanas.

¿Y dónde queda el blog?

En estas semanas estoy reflexionando sobre qué lugar ocupa este blog y todo lo que ello lleva consigo. Aún no he llegado a una conclusión final pero sí tengo claro lo siguiente:

  • Voy a seguir escribiendo. A mi ritmo y cuando la musa venga a visitarme. Cero presiones y 100% disfrute.
  • Intentaré escribir sobre temas que creo puedan ayudarte a ti que quieres ser madre, que vas a ser madre o que eres madre primeriza.
  • Me gustaría hablarte de algunos temas que se suelen quedar en la trastienda pero que creo que silenciar los no ayudan nada.

Quiero que sepas que el trabajo que supone mimar un blog, cuando se hace de forma altruista y no es tu modo de vida ni tu sustento; se alimenta de la motivación intrínseca de querer compartir contigo una parte de nuestras vidas. La mejor recompensa, siempre, será tu feedback y tu interacción, de eso no tengo ni la menor duda.

Ser Papis en Tiempos Revueltos comienza una nueva etapa en la que nos gustaría que nos siguieras acompañando como hasta ahora.

Gracias por estar ahí y un beso de parte de esta familia de tres que os desea una Feliz Navidad y un gran inicio del nuevo año que está por llegar.

 

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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