La historia de Valeria y Oliver me recuerda tanto a nuestro camino por la reproducción asistida. Hoy Valeria nos quiere contar cómo fue la fase de estimulación ovárica y la consecuente punción. Poco a poco nos vamos acercando al desenlace de este primer tratamiento. ¿No tenéis curiosidad por saber más? Cada vez que leo un poco más de su historia estoy deseando seguir leyendo y que su sueño de ser padres se haga realidad.

Llegó la noche del primer pinchazo. Mi medicación consistía en un pinchazo de 250 unidades de Gonal. Miramos en internet cómo mezclar la solución ya que viene una jeringa precargada que hay que mezclar en un bote con unos polvos, una vez mezclado, se mueve haciendo círculos con el bote muy despacio, no se debe agitar, una vez preparada la mezcla se toma una jeringa envasada y se carga con la medida indicada de la solución realizada. La verdad es que toda esta tarea fue fácil, ahora venía lo complicado y lo que más tiempo me llevó, sentada en una silla, jeringa en mano, la zona de la barriga a pinchar pellizcada con la otra mano y acercaba la jeringa pero no era capaz de clavarla, no sabía si hacerlo fuerte o más flojo, al final empecé flojo pero me tocó hacer un poco de fuerza porque no entraba la aguja, una vez pinchado dejé presionada la zona del pinchazo un ratito.

Esa fue la rutina hasta el día 18 que tuve que volver a la consulta para realizar el primer control. En nuestro caso lo único que nos hacían era una ecografía para ver el número de folículos que tenía. En esta visita el doctor vio 3 en el ovario derecho y 2 en el izquierdo. La pauta a seguir era la misma seguir pinchándome 250 unidades de Gonal. Con el formato de Gonal 1200 tuve para cinco días, por lo que me volvió a recetar otra caja.

El siguiente control fue el viernes 20, al igual que la vez anterior me hicieron la eco. Confirmaron que teníamos 3 foliculos en el ovario derecho, aunque uno era más pequeño, y 2 en el izquierdo. Ahora las pautas a seguir cambiaban, tenía que seguir administrándome las 250 unidades de Gonal pero además esa misma noche me tenía que poner una inyección de Orgalutran para prevenir una ovulación prematura.

El fin de semana al tener que pincharme por la noche fue tranquilo, y nos quedamos en casa cumpliendo con los horarios de los dos pinchazos al día.

El lunes 23 tuvimos el cuarto y el que pensábamos sería el último control, pero no fue así, en la ecografía vio que el número de folículos no había ni aumentado ni disminuido y el doctor quiso administrar un pinchazo más de Gonal y Orgalutran para ver si crecía lo suficiente el folículo que había más pequeño, habría un último control. Al día siguiente volvimos a la clínica, en la ecografía observamos que era muy difícil que el folículo pequeño creciera lo suficiente, por lo que dejábamos la medicación administrada hasta ahora y esa misma noche tenía que pincharme el Ovitrelle, para provocar la ovulación. Esa tarde, a las 20;30 debía de ponerme la medicación porque el jueves a las 7:30 de la mañana me realizarían la punción.

Los nervios comenzaron a aumentar por momentos, miraba una y otra vez un video para no ponerme mal el Ovitrelle y cuanto más lo veía más nervios y más largo se me hacía el día. A las 20:30 en el salón de casa estábamos Oliver y yo preparando la mesa, con el algodón, el alcohol y el Ovitrelle, y todo fue sobre ruedas. El miércoles me lo tomé con tranquilidad, cenando pronto, ligero e intentando estar relajada viendo pelis, cosa que resultó muy complicado con lo nerviosa que soy.

El jueves 26 Oliver y yo nos levantamos y pusimos rumbo a la clínica para estar allí pronto, tanto que cuando llegamos allí todavía estaba cerrada. A los cinco minutos llegaron y entramos, tras una corta espera me pasaron a una habitación, me puse la bata, el gorro y los patucos y me llevaron al quirófano. Ya dentro, me tumbé en la camilla (potro de tortura), me tomaron la tensión, miraron un par de cosas más y el anestesista hizo su tarea, lo siguiente que recuerdo es abrir los ojos en la habitación y ver a Oliver a mi lado.

A las 9:30 de la mañana me dieron un zumo, que me sentó genial porque tenía la boca seca. A las 10 le pregunté a la enfermera si me podía levantar al servicio porque tenía ganas de orinar, ella me ayudo y fui al servicio, a la vuelta nos dijo que esperáramos que en seguida pasaba el doctor, y así fue, sobre las 10:20 vino el doctor y nos comunicó que habían obtenido los 5 folículo pero que el pequeño no era válido, por lo que nos quedábamos con los cuatro folículos. Al día siguiente contactaría una enfermera con nosotros para comunicarlos los que evolucionaban.

Ese día tenía que estar tranquila y sin hacer esfuerzo, comida suave… asique eso hicimos, nos fuimos a casa y pasamos el día en el sofá viendo pelis y series.

Ahora tocaba esperar noticias.

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Sobre Valeria

Me llamo Valeria, tengo 29 años, estoy casada con Oliver que tiene 31 y hace cinco meses me diagnosticaron baja reserva ovárica. Nuestra aventura para ser papis comenzó hace un año y medio, Quiero contarte nuestra historia de lucha por ser padres ¿me acompañas?

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