Esta es mi primera colaboración en SPeTR y me hace especial ilusión. Los sigo desde mi embarazo, cuando comencé a leer blogs sobre maternidad, embarazo, crianza, etc. y podríamos decir que me siento testigo ocular de su búsqueda y su sueño cumplido. Mi aportación de hoy va sobre la elección del colegio y antes de contaros cómo ha sido nuestro proceso de elección de cole, os pondré en antecedentes. Somos una familia de tres desde hace dos años y medio. Trabajé unos meses tras la baja maternal y el período de lactancia y a día de hoy soy mamá full-time. Por decisión propia (de ambos progenitores quiero decir) nuestro bichito no ha ido a la Escuela Infantil. Estuvo con sus abuelos el corto espacio de tiempo en el que compatibilicé el trabajo fuera de casa y la maternidad, y el resto del tiempo ha estado conmigo. Conclusión: el colegio va a suponer el primer contacto con el mundo educativo de nuestro pequeño, al que apodamos MiMini en la comunidad virtual. Ah! Me presento, soy MamInfinito. En la biografía que aparece debajo de este post podéis localizarme.

Dicho esto, paso a relataros nuestra peripecia, y empezaré por lo obvio: ¿va a ir al cole en el año en que cumple 3 años? Aunque parezca, como digo, una obviedad, quizá sea bueno que recordemos que en nuestro país la escolarización es obligatoria a partir de los 6 años de edad, por lo que el período de Educación Infantil es voluntario. No obstante, es muy muy reducido el porcentaje de familias que deciden retrasar el momento de escolarización de sus hijos, por lo que lo habitual es que, efectivamente, comiencen el cole en septiembre del año en que cumplen tres años.

La siguiente pregunta que nos hicimos fue: ¿a qué tipo de cole queremos que vaya? O también: ¿qué tipo de educación queremos que reciba? El abanico de posibilidades es amplio. Desde colegios privados a públicos, pasando por los concertados, así como colegios religiosos o laicos, bilingües o monolingües, y así un largo etcétera de opciones. Nosotros partimos de la base de que los valores y los principios, se inculcan en el hogar, por lo que hemos elegido una opción que se parezca todo lo posible al tipo de educación que trasladamos en casa a nuestro hijo. Así que, en nuestro caso, lo tuvimos claro desde el principio: queríamos un colegio público, monolingüe y laico. El asunto de la laicidad, sin entrar en la cuestión de que la impartición de la religión católica en los colegios públicos de nuestro país es una opción que existe aunque nosotros no vayamos a utilizarla a priori, si en el futuro nuestro hijo se decidiera por practicar la religión católica siempre podría cursarla. Sí quiero hacer una mención especial al asunto del monolingüismo. En la Comunidad de Madrid, donde vivimos, han proliferado mucho los colegios denominados bilingües en los últimos años. Nuestra opinión al respecto es que se trata de un bilingüismo impostado, y no efectivo, que además puede conllevar deficiencias curriculares en algunas materias impartidas en lengua inglesa, por lo que hemos elegido un colegio que no ofreciera esta posibilidad. Sin embargo, sí hemos tenido en cuenta la importancia del aprendizaje de otra lengua, por lo que hemos elegido un centro en el que desde los 3 años se puede acudir a clase de inglés dos horas semanales con un profesor nativo, lo que supone una inmersión lingüística considerable desde tan pequeños.

A partir de aquí, las circunstancias pueden cambiar en función de la comunidad autónoma en la que residáis. Aquí en Madrid, y en nuestro municipio en concreto, existe desde hace varios años la zona única y la libre elección de centro. Esto se traduce en que no tengo, por ejemplo, más puntos por elegir el cole que hay al lado de mi casa, sino que puedo elegir cualquier otro de mi ciudad sin que varíe mi puntuación, la de mi hijo en este caso. Estos puntos de los que hablo se determinan en función de si se tiene algún otro hijo en el centro (para evitar tener que llevar a hermanos a coles diferentes), por vivir o trabajar en el municipio en el que está el cole, por ser familia numerosa, etc. Nosotros sólo tenemos los 4 puntos que nos corresponden por vivir en el mismo municipio en el que está el cole, así que son los puntos que tiene casi todo el mundo.

Se pueden elegir, por orden de preferencia, hasta 7 coles. Nosotros hemos visitado cuatro en sus jornadas de puertas abiertas. No todos los coles las hacen, pero si tenéis la oportunidad de asistir os las recomiendo. Te da una visión del cole bastante global, y también es positivo escuchar por voz del equipo directivo y del profesorado su experiencia y proyectos para el colegio.

Otro tema importante es poder conocer el proyecto educativo del centro al completo. Esto, al menos aquí, no está al alcance del público en general. Sí que se ofrece una “versión resumida” en las jornadas de puertas abiertas, pero está claro que sería muy interesante poder acceder al proyecto al completo de forma detallada antes de tomar la decisión sobre el cole a elegir. En nuestro caso, hemos tenido que tomar la decisión sin poderlo consultar por la imposibilidad de poder acceder.

Finalmente, ¿qué cosas hemos valorado nosotros para tomar la decisión? Hemos tenido en cuenta la ubicación; no que estuviera al lado de casa, pero sí que el acceso y ruta para ir al colegio fuera lo más cómoda posible desde nuestra casa y también que les viniera bien a abuelos paternos y maternos. Al no elegir un cole al lado de casa, ya damos por hecho que nos moveremos en coche para los trayectos. Teníamos claro que buscábamos un método educativo por proyectos, que trabajaran por rincones en infantil, y que este método se extendiese también a primaria todo lo que fuera posible. Nos parece que es un sistema de aprendizaje más estimulante y, sobre todo, que fomenta un aprendizaje mucho más natural. Nos gustan los coles pequeños y el que hemos elegido es muy acogedor; es muy antiguo pero lo han renovado y cuidado muy bien. Así que nos hemos decidido por un línea 2 (2 clases por curso). Y, finalmente, nos transmitió muy buenas sensaciones el equipo directivo y docente del centro en la jornada de puertas abiertas, cosa que nos parece fundamental, ya que nuestro hijo pasará buena parte de los próximos años de su vida rodeado y condicionado en muchos casos por esas personas.

Y hasta aquí nuestra historia de la búsqueda de cole. Ahora esperamos que podamos acceder al que hemos elegido y tengamos plaza. Es una decisión que sin duda es muy importante, pero sin ánimo de quitar hierro al asunto creo que no debemos dramatizar en exceso, si nos equivocamos podremos buscar otras opciones el próximo curso.

 

Sobre Maminfinito

Estoy en mis “treintis”, soy mamá de un pequeño que ha iluminado hasta el rincón más oscuro de mi vida. Actualmente soy mamá a tiempo completo y lo compatibilizo con dedicaciones de carácter social. En algún momento intentaré compatibilizar la crianza y la vida profesional, por el momento no lo he logrado. Soy una guerrera, ahora también defensora de la maternidad y paternidad en una sociedad hostil.

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