Me llamo Valeria, tengo 29 años, estoy casada con Oliver que tiene 31 y hace cinco meses me diagnosticaron baja reserva ovárica. Nuestra aventura para ser papis comenzó hace un año y medio, y después de ocho infructuosos meses, decidimos ir al médico para comentarle la situación, eso sí, indicando que llevábamos un año intentándolo, porque sino no te hacen caso. Tres meses después, teníamos nuestra primera cita en la unidad de esterilidad del Hospital Universitario La Paz, tras mucho pelear con nuestro hospital de referencia que tenía la lista de espera cerrada porque había más de año y medio para la primera consulta.

El 18 de octubre, en esa primera cita, una doctora muy agradable, nos preguntó nuestros antecedentes familiares. En principio, no había nada que indicase que pudiera haber un problema, nuestros hermanos, abortos en nuestras familias, en mi caso edad de la menopausia de mi madre. También nos preguntó nuestros hábitos. Si fumábamos o tomábamos bebidas alcohólicas, si hacíamos deporte, ya que al parecer en el caso de las chicas no es aconsejable hacer deporte de forma excesiva (no más de 4 horas a la semana). Salimos de la consulta con muchas citas de análisis para los dos y un seminograma para él. Los días siguientes fueron un ir y venir constante al hospital.

El seminograma: dónde, cuándo, cómo y cuánto.

Me gustaría aprovechar y contar cómo funciona lo del seminograma y también lo que nos sucedió a nosotros porque para alguien que no lo haya tenido que hacer jamás es un poco preocupante. La prueba consiste en llevar una muestra de semen después de un periodo de abstinencia entre 2 y 5 días. La muestra tiene que conservarse a unos 37 grados de temperatura y debe de ser entregada en un margen de 30-40 minutos después de la eyaculación.

En la Paz el horario de recogida de muestras es de 8:30 a 9:30 de la mañana de lunes a viernes, por lo que desde nuestra casa no llegábamos en el margen de 30 minutos, lo que supuso que Oliver tuviese que obtener la muestra en el hospital. El 20 de octubre a las 8:20 de la mañana ya estábamos por los pasillos del hospital buscando dónde teníamos que entregarla y una vez reconocido el lugar, nos acercamos a los baños.

Si ya es algo tensa la situación, qué decir si le sumas unos baños que de higiénicos tienen poco. Además no podéis imaginar la cara que se les queda a ellos cuando por fin lo consiguen y ven que de ese bote enorme que te dan no logras llenar más que la base. Cuando salió y vi su cara se me escapó un ‘¿SOLO?’, es verdad que no fue la reacción más acertada pero mis nervios tomaron el control por un momento.

Ya con la muestra fuimos a la sala donde las recogían. Allí había cuatro chicos más esperando y todos tapando su frasco, porque yo creo que todos estaban igual que nosotros intentando ver el frasco de los demás para confirmar si llevar el frasco vacío era normal. Cuando fue nuestro turno, la mujer que recogía el volante con la muestra hizo un par de preguntas a Oliver y le comentamos si con esa cantidad tendrían suficiente, a lo que nos respondió que sí, que era lo normal. Ahora nos quedaba esperar el ansiado resultado.

El diagnóstico

Veinte días después, volvimos a la consulta para recoger los resultados de todas nuestras pruebas. Hasta entonces habíamos estado muy tranquilos pero fue llegar a la puerta y los nervios se apoderaron de nosotros. Entramos y una doctora antipática, diferente a la de la primera consulta que fue un amor, nos informó del diagnóstico:

“Oliver, tienes un porcentaje algo bajo de espermatozoides morfológicamente normales. Y tú Valeria, baja reserva ovárica. Esto supone que es imposible que puedas quedarte embarazada de forma natural y deberíais someteros a un tratamiento de fertilidad. Descartamos la inseminación artificial por el problema de él y tendríamos que ir directamente a fecundación con micro inyección. Con la baja reserva ovárica cada día que pasa es un enorme inconveniente, deberíais plantearos tramitarlo en una clínica privada. Aquí la lista de espera es de dos años y aunque con vuestro caso se acorta a un año, no sabemos si pasado ese tiempo será posible conseguir el embarazo con esa reserva ovárica”.

Por mucho que intenté contenerme, fueron tan crueles sus palabras que finalmente se me saltaron las lágrimas pero al salir de la consulta me armé de fuerza, de positivismo y con todo el apoyo de Oliver, he de deciros que ha sido el único momento hasta ahora que me he venido abajo.

Búsqueda de clínicas

En ese momento empezó nuestra búsqueda de clínicas. Miramos muchas por internet, decidimos pedir información en siete clínicas y finalmente visitamos tres. En las dos primeras sentimos que el tratamiento era puro negocio para ellos, sintiéndonos muy incómodos. La primera me citaba para empezar el tratamiento al día siguiente sin ver con detalle todo nuestro historial y tenía que citarme con un psicólogo para que me hiciese un seguimiento antes y durante el tratamiento.

En la segunda tenía que citarme con un nutricionista especializado en alimentación gestacional, solo nos implantarían un embrión. Además, querían repetirnos todos los análisis que ya habíamos realizado en la Paz y de los que aportábamos los informes. Todo esto no estaba incluido en el precio del tratamiento.

En la tercera fue distinto porque encontramos al Doctor. Sí el Doctor, porque fue sincero, nos habló de la realidad y, sobre todo, se preocupó de nuestro bienestar y de hacer las cosas bien, ordenadamente y no a lo loco y sin sentido. Aquí iniciábamos un camino muy importante de nuestra historia…

Facebook Comments

Sobre Valeria

Me llamo Valeria, tengo 29 años, estoy casada con Oliver que tiene 31 y hace cinco meses me diagnosticaron baja reserva ovárica. Nuestra aventura para ser papis comenzó hace un año y medio, Quiero contarte nuestra historia de lucha por ser padres ¿me acompañas?

Pin It on Pinterest

Share This
logo-ser-papis-en-tiempos-revueltos

Suscríbete a nuestra Newsletter

Si quieres estar informada de las últimas novedades y recibir contenido exclusivo apúntate a nuestra Newsletter. No recibirás spam, a nosotros tampoco nos gusta.

Rellene el siguiente formulario para suscribirse.

crear newsletter

¡Bien! Ya estás suscrita.