La ilusión con la que se vive la llegada de cada ecografía para saber si todo está bien no se puede medir. El día 24 de noviembre tuvimos la ecografía del tercer trimestre en la Seguridad Social. Habitualmente no suelo publicar en fin de semana, pero no quería dejar pasar mucho tiempo y contaros en tiempo real esta vivencia agridulce que he vivido esta semana.

Tenía la convicción, basándome en la eco de las 20 semanas de la que salimos muy contentos, que el trato iba a ser igual de bueno. Pero cada profesional es un mundo y, desafortunadamente, quien nos atendió tenía demasiada prisa por irse a no sé dónde. De igual modo, os cuento la poca información que me dio y, sobre todo, os dejo mis sensaciones para que si os pasa algo similar sepáis reaccionar en el momento.

Consulta en Andoain: mismo centro, profesional sanitario diferente.

A las 13:15 teníamos la cita para la tercera ecografía de la Seguridad Social en Andoain nuevamente. Esta vez David no me podía acompañar porque no podía faltar al trabajo, pero hablaros de esto me daría para un post de por sí. Así que no iba a ser lo mismo. Yo esperaba que me tocara el mismo doctor que la anterior vez, pero no fue así. Cuando se abrió la puerta apareció una señora delgada, con gafas, cara seria y sin bata. Entré a la consulta y sin pedirme la cartilla de embarazo me preguntó que qué tal llevaba el embarazo y que pasara a la camilla para hacer la ecografía. Así, sin más. Me tumbé, me bajé los refajos de ropa para dejar al descubierto la barriga, me echó el gel y se puso manos a la obra.

Cinco minutos de ecografía abdominal

 

Cinco minutos, eso fue lo que duró la ecografía en total. Me dijo que la peque estaba mirando hacia mi espalda. Estaba en cefálica (eso no me lo dijo) y con una posición en forma de rezo para que os hagáis una idea. Miró rápidamente todas las partes del cuerpo y comenzó a tomar medidas. Mientras tanto me dijo que:

  • Tengo la placenta posterior.
  • La bebé tiene mucho lanugo.
  • Hay buena cantidad de líquido amniótico.
  • Todo estaba bien.
  • Pesa 1’967 kg.

Y nada más. ¿Qué más me podía decir con el tiempo que me dedicó? Bueno sí, me dijo que no podía confirmar el sexo del bebé porque no se dejaba ver. Mi hija sí que sabe cuándo ocultar su secreto, detecta a la gente estúpida antes que yo, incluso. Y eso fue todo. Ni escuchar el corazón, ni nada. Y yo en ese momento no me dí cuenta, mi cerebro preñil va demasiado lento.

Informe y próximas citas

Pasó al ordenador para imprimir el informe y me dijo que estaba todo bien y que me fuera bien. Salí de la consulta y al minuto estaba saliendo la señora con su bolso y su abrigo para largarse. Vamos, que se le vio el plumero. Como era pronto y tenía que esperar a que viniera mi marido a buscarme me puse a ver las 4 fotos ecográficas y el informe. Casi me como a alguien al ver que las mediciones que hizo son inexactas no, lo siguiente. Los extremos de las mediciones no coincidían con el inicio o con el final de cada parte del cuerpo. ¡Fue un despropósito!

Una cosa es que tenga prisa la señora. Pero otra es que encima haga su trabajo rápido y mal. Así que realmente tengo que esperar a la semana que viene a ver si las mediciones son correctas o no, porque lo pienso corroborar con el ginecólogo de la Seguridad Social con quien tengo cita el 28 de Noviembre a las 9:30 y con la privada el 1 de diciembre.

Dependiendo de lo que me digan volveré al centro donde me hicieron la ecografía y pediré una hoja de reclamación como confirme mis sospechas porque no es de recibo una atención tan incompleta como la que esa señora me dio. Afortunadamente, y es con lo que me quedo, mi bebé está bien aunque no me quedaré tranquila hasta la próxima semana, eso también os lo digo.

Firma Ms. E

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