Sabía yo que poco a poco irían saliendo más anécdotas a flote y como así ha sido aquí os traígo la segunda parte de mis anécdotas de embarazo para que, si a vosotras os ha pasado u os llega a pasar, os sintáis un poco más reconfortadas. Y es que un embarazo da mucho de sí. Los cambios que experimenta el cuerpo no pasan desapercibidos, sino todo lo contrario. Suponen, por ejemplo, un cambio radical en tu campo espacial. Y eso nadie lo advierte hasta que tú te vas dando cuenta a través del ensayo-error.

Cálculo erróneo del espacio

A partir del segundo trimestre del embarazo, según ha ido creciendo la barriga, he empezado a darme cuenta de que tengo algunos problemas con eso de calcular los espacios por los que quepo y por los que no, cuánto espacio he de dejar cuando abro un armario o un cajón. Así que ya no es sólo el choque de triponchis con mi marido, sino que tengo que estar a alerta ante cualquier obstáculo. ¡Y mira que si hay alguien torpe aquí está la menda! Pero de momento parece que voy sobreviviendo a los pequeños obstáculos diarios que me encuentro. Otro ejemplo es el espacio que he tenido que retroceder para lavarme los dientes cómodamente sin chocar con el lavabo o a la hora de cocina (aquí directamente me suelo poner de lado y asunto arreglado).

El síndrome de Dory o pérdida de memoria sistemática.

¡Menudo desastre! Tengo a Mr. D loco perdido con mis despistes de memoria. Os cuento una anécdota de cualquier fin de semana con liga de fútbol 2016-2017. Él me suele decir los partidos que juegan y cómo van los resultados… Yo antes me acordaba de los partidos, de quién jugaba contra quien, y de quién iba ganando. Pues ahora se lo podré preguntar 10 veces en una misma tarde que me sigue sin quedar claro jajaja. Por otro lado, a mi favor diré que mi cerebro está siendo selectivo y quizás en banalidades como esta del fútbol mi cerebro no se concentra.

Al margen de esta anécdota, también me pasa que si tengo una idea para el blog y no la he apuntado según ha pasado por mi cabeza, ya la puedo dar por perdida porque al poco rato ya no me acuerdo. Y me da bastante rabia, para qué nos vamos a engañar. Siempre he gozado de buena memoria, demasiada en algunos casos. Y ahora, de repente, me encuentro con que me tengo que identificar con Dory que a la de 10 segundos ya ha perdido la información recibida. No es fácil aceptarlo la verdad, pero se lleva con el mayor humor posible porque sino estaría amargada perdida.

El eje de gravedad

Yo no sé si a alguna mami le ha ocurrido o no, pero cuando la barriga empieza a despuntar la estabilidad del cuerpo es menor porque el eje de gravedad de la mujer embarazada cambia. Y oye, que hay que hacerse a esa nueva situación. Sobre todo para hacer tareas tan nimias como depilarse, darse crema en las piernas, abrocharse los zapatos o rascarse la planta de los pies.

Así que hay que buscar nuevas técnicas, trucos y posiciones que nos permitan tener cierta autonomía y no depender de otra personas para hacer cosas básicas y cotidianas. Eso sí, yo tomo mis precauciones y siempre tengo paredes, apoyos o sitios donde sentarme cerca. Que una ha sido muy patosa durante toda su vida y sabiendo esos antecedentes, he decidido tomar medidas de precaución jejeje.

 Y hasta aquí la segunda parte de anécdotas de esta embarazada que está conociéndose y redescubriéndose en una nueva faceta de su vida, ¿alguien que quiera contar alguna anécdota de sus embarazos? Estaremos encantados de leerlas.

Firma Ms. E

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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