Poco a poco quiero irme poniendo al día y contaros con el mayor grado de detalle todo el proceso y aventuras que estamos viviendo en nuestro embarazo. Hoy toca que os cuente cómo fue la primera visita al ginecólogo de la Seguridad Social, que bajo mi punto de vista, fue sorprendente y no tuvo desperdicio. Esta visita se produjo el día 4 de julio, lunes. Hace ya dos semanas ¡cómo vuela el tiempo!

Siempre tarde

Hay cosas que no cambian en el ambulatorio donde visito a la matrona y al ginecólogo y una de ellas es que vayas a la hora que vayas siempre entras tarde a la consulta. Así que yo intento pedir a primera hora para que el retraso no sea de una hora como en la primera visita a la matrona.

Posible infección de orina

Nada más entrar me el ginecólogo me dio la enhorabuena por el embarazo y me dijo “no ves, todo llega”. Creo que se pensaba que la ICSI fue por la SS y va a ser que no, que si tuviera que haber recurrido a la reproducción asistida de la sanidad pública no estaría viviendo esta etapa. Lo siguiente que me dijo es que en la analítica había dado una posible infección de orina. Yo me quedé perpleja y pensé que por qué no me habían llamado antes contando que hacía más de dos semana que me había hecho los análisisTotal que me recetó un sobre de monurol 3 gr y que bebiera la friolera de 3 litros de agua. ¡Ni las ranas! Además, el viernes 8 debía hacerme una nueva analítica de orina para hacer un control de esa posible infección. Al final no pude hacerla ese día y fui el 11 de julio a entregar la muestra.

El misterio del triple screening

Después el ginecólogo me comentó que no tenía los datos del triple screening, que eso lo tenían que calcular ellos y que por ello ponía “en curso” en los apartados de cromosopatías. Yo me quedé perpleja nuevamente porque el dato ya me lo dijeron en la eco de las 12 semanas. Estos son los valores:

Riesgo de Síndrome de Down:  1 entre 4925

Riesgo de Símdrome de Edwards/Patau: Menor de 1 entre 100.000

Riesgo bajo para todas las cromosopatías que se analizan con los parámetros que miden en las pruebas analíticas y ecográficas de las 12 semanas.

Más yodo ¡por favor!

El ginecólogo también me recetó Yoduk, que es un suplemento de yodo. Le pregunté si debía seguir tomando el Femasvit y complementar con Yoduk. El caso es que debe haber algún problema de suministro con el laboratorio que distribuye este complemento alimenticio porque no sirven a las farmacias. Afortunadamente, me llevé el último que quedaba en mi barrio de la periferia de Donostia donde he vivido 28 años de mi vida.

El caso es que me extrañó que me mandara tomar más yodo, pero al ver las cantidades me cercioré que cuando tomaba el Yodocefol, estaba tomando 400mcg de yodo y que el Femasvit tiene 200mcg, más los 200mcg del Yoduk, así se iguala la cantidad de yodo. Explicación matemática fácil y sencilla jejeje.

Próxima cita

Por último, salí de la consulta con la próxima cita para la matrona para el día 5 de agosto, lo cual es genial porque Mr. D estará de vacaciones y podrá acompañarme él. Lo cierto es que no salí muy satisfecha de esta cita porque fue un tanto bizarra y algunos hechos me hicieron poner en duda las indicaciones del doctor.

¿Hay alguien en la sala a quien le hayan mandado beber entre 2,5 y 3 litros de agua/líquidos durante el embarazo? 

Firma Ms. E

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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