A raíz de comenzar con nuestra primera ICSI me vi obligada a hablar con mis jefes, porque claro, a pesar de que yendo a una clínica privada el tema horarios era más flexible, en el momento que llegara la punción y demás, mis faltas iban a ser más contundentes. Pero, ¿cómo explicar a tus jefes, hombres los dos, que quieres ser madre, no puedes serlo de manera natural y recurres a la ciencia para intentarlo? Pues esto mismo me ha pasado a mí. Soy una persona que trata de dar el menor número de explicaciones posibles a las personas. Sobre todo, porque en este caso estamos hablando de mis jefes, mis directores de tesis. No es fácil hablar de intimidades de este calibre así de primeras pero…¿tenía alguna otra opción? yo creo que no.

No sentirse culpable

Lo primero que he de decir es que en ningún momento me he sentido culpable por no haber comunicado a mis jefes mis intenciones de formar una familia. Ha sido decisión propia y viendo, sobre todo, que el positivo no llegaba no venía a cuento. Mejor pájaro en mano que ciento volando. La culpabilidad no nos ayuda en nada, tenemos que tomar las decisiones concienzudamente  y eso nos hará llevar con mayor naturalidad las situaciones que a veces se nos antojan un tanto violentas.

¿Qué lo digo antes de empezar o cuando ya haya empezado y no haya marcha atrás?

No hay nada escrito, cada persona ha de valorar qué le conviene más en cada momento. En mi caso concreto, he esperado hasta estar metida en el proceso porque realmente no sabía si mi cuerpo iba a reaccionar a la medicación o no. ¿Para qué abrir la caja antes de tiempo? También es cierto que a mí se me echó el tiempo un poco encima, ya estaba en el octavo día del ciclo, pero es que claro me interesaba hablar con los dos y la semana anterior uno de ellos estaba de viaje.

¿Cómo lo planteo?

Yo pienso que lo mejor es un aquí te pillo, en un momento que estén disponibles abordarles y plantearles el tema. Vuestros nervios os lo agradecerán. Yo en este sentido lo pasé de pena, les mandé un whatsapp diciendo que tenía que comentarles algo y hasta una hora después no nos reunimos. Estuve impaciente perdida, la verdad. De hecho, fue a hablar con ellos con mi compañera de despacho, mi amiga, mi confidente…

El caso es que nada más plantear la situación no pude contener mis emociones, cosa que me pasa a menudo, y acabé explicándoles todo como pude mientras lloraba como una cosaca. Es que claro, poneros en mi situación, dile a tus jefes que:

  1. Quieres ser madre
  2. No puedes serlo de forma natural
  3. Necesitas de la reproducción asistida

Así, de sopetón, sin medias tintas… ¡tuvieron que quedarse muertos mataos! Y no es para menos cuando yo no había mostrado ningún indicio de querer ser madre, a pesar de que fuera uno de los objetivos que en estos momentos pilota mi vida.

¿Cómo se lo pueden tomar?

Para gustos los colores, pero en mi situación sólo recibí apoyo, comprensión, cariño y todas las facilidades del mundo. Y para mí que haya sido así y pueda trabajar desde casa en las próximas semanas va a ser un plus de tranquilidad para afrontar lo que tenga que afrontar. Realmente a mí no era lo que más me preocupaba porque al fin y al cabo yo estoy sacando mi trabajo adelante y tengo derecho a querer ser madre, aunque muchas personas en puestos de dirección no lo lleguen a entender. La envidia es mala y hay personas que se aprovechan de otras cuando saben que están atravesando un periodo vulnerable en sus vidas.

Con la verdad se va a todos los sitios

Creo que esta frase resume perfectamente que al final, para una misma, es una liberación decir que estás viviendo una situación complicada para la que requieres de cierta flexibilidad laboral. Obviamente, esto no es posible en todas las empresas ni en todos los puestos de trabajo pero si no lo intentamos estamos perdiendo nuestros derechos antes de empezar. A veces no es fácil abrirse a otras personas en estos temas y tampoco es que sea obligatorio, pero al final la tranquilidad que te queda de no tener que estar poniendo excusas y, al mismo tiempo, crear un discurso creíble y paralelo a lo que realmente estás viviendo tampoco es fácil.

Firma Ms. E

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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