Ya estamos en mayo, un mes que va a estar cargado de emociones. Como sabéis estamos en betaespera desde hace casi siete días, y todavía nos queda la mitad. Pero hoy, tras haberos hablado de todo el proceso hasta la punción y la llamada del laboratorio, toca que os cuente cómo fue la transferencia embrionaria con detalle. Sin duda alguna, el día de la transferencia fue uno de los días más especiales del proceso.

Mr. D no podía acompañarme

A primera hora de la mañana me escribió mi marido diciéndome que no podría salir antes de las 13h del trabajo porque su compañera estaba enferma y tenía que cubrir ese horario. A mí me entró cierta llorera porque quería que viviéramos todo el proceso juntos, pero bastante tenía él que en la mierde-empresa que trabaja y con la escasez de personal que tienen pasan estas cosas y mucho más. Hablé con mi madre para contarle lo sucedido y ella me dijo que vendría a la clínica, yo se lo agradecí enormemente. En verdad no iba a estar sola porque mis suegros iban a estar conmigo, pero ¡para qué os voy a mentir! Como mi ama, nadie.

La hora anterior a la cita

He de decir que la mañana del día 26 de abril estuve bastante tranquila, trabajé un rato y me preparé un sandwich hacia las 11 de la mañana para que a la hora de la transferencia no me rugieran las tripas jejeje. Una hora y cuarto antes de la cita fue al servicio por última vez, para hacer pipí, tal y como me había indicado el Dr. K. Me vestí, eligiendo unos vaqueros cómodos y una camiseta de rayas color crema y verde esmeralda y un jersey verde esmeralda por eso de que el verde es el color de la esperanza, de la naturaleza… No es que sea supersticiosa pero en el momento de elegir el outfit se me pasó ese pensamiento por la cabeza y así lo hice. Mis suegros vinieron a recogerme hacia las 11:45, una hora antes de la hora en la que nos habían citado. Llegamos media hora antes y yo, que me llevaba mi botella de agua para tener la vejiga un poco más llena, empecé a darle tragos. Mi madre llegó enseguida y para las 12:35 bajamos a la planta baja donde se encuentra reproducción.

Consulta con la embrióloga

Llamé a la puerta del laboratorio tal y como nos habían indicado en la llamada que recibimos el domingo 24 de abril. Tardaron en atendernos y en el intervalo aparecieron otras dos parejas. Me dio un poco de congoja porque Mr. D no estaba conmigo pero tenía la esperanza de que llegara antes de entrar yo a quirófano. El caso es que enseguida me llamó la embrióloga y pasé con mi madre. En la pantalla del ordenador estaban dos embriones. Yo estaba nerviosa porque quería saber qué había pasado con nuestros cuatro embrioncitos. Nos dijo que me iban a transferir dos embriones buenos, de 8 células cada uno y que no había ninguno para congelar. Nos enseñó el vídeo con la división de los dos embriones a transferir y yo ya me enamoré profundamente de ellos. Como no me dijo la calidad de los mismos, le pregunté yo directamente y me comentó que eran de calidad C, ¡teníamos dos cachorritos campeones!. A partir de ese momento tomé la determinación de estar positiva y tranquila para recibir a nuestros cachorritos. Nos dio un USB con la información de nuestros pequeñines.

Camino al quirófano

Tras la consulta con la embrióloga fui a firmar unos papeles a recepción y me indicaron que debía seguir una línea amarilla para llegar a la zona de quirófanos. Allí que nos fuimos mi madre y mis suegros. ¡Menuda excursión! Para todo esto ya eran las 13h. Yo confiaba en que Mr. D saldría a esa hora del trabajo y mientras estaba esperando a que me llamaran, porque al quirófano entró otra de las pacientes antes que yo, apareció mi marido. Le conté que había dos cachorrines esperándonos y todo lo demás. Enseguida me llamó la misma enfermera que nos atendió el día de la punción. Me tuve que desvestir de cintura para abajo, poner un camisón verde, calzas verdes y gorrito verde. ¡Por lo menos esta vez iba más conjuntada!

La transferencia

Entré en el quirófano andando y la enfermera me fue preparando para que todo estuviera listo para cuando el doctor llegara. Me puso las piernas en posición ginecológica y atadas. Cuando me las ató pensé, mira esto está bien porque sino el pobre ginecólogo recibiría más de una patada. Me limpió las partes bajas y enseguida llegó el Dr. K. Procedió al ritual de esterilizar todo lo que iba a estar cerca de los embriones… me puso una especie de plásticos en las piernas algo por encima del vientre y procedió a poner el espéculo. ¿Y sabéis una cosa? ¡Que no me dolió! Tooomaaaa

Ahí ya me concentré fuertemente en recibir a mis pequeñuelos. Siguió preparando todo y encendió el ecógrafo y me lo puso sobre el vientre. Apagaron las luces y mientras se iniciaba el proceso de transferencia estuvimos hablando Dr. K y yo. Es un hombre muy empático, realista pero positivo y me estuvo explicando cosas la mar de interesantes y que os contaré en el siguiente post porque este está cogiendo un tamaño muy interesante. El quirófano está comunicado con el laboratorio y cuando estuvo todo listo, entró la embrióloga para hacer la transferencia de nuestros cachorritos. Yo no me enteré de nada. Se fueron a comprobar al laboratorio que no se habían quedado en las cánulas y tras decir que todo estaba ok acabó el proceso. Me deseó mucha suerte y yo seguí disfrutando del momento con mis pequeñuelos.

Media hora de reposo

Me pasaron de la camilla a la cama y me dijeron que debía estar media hora tumbada y con las piernas flexionadas. Me llevaron a la misma habitación en la que estuve cuando me hicieron la punción. Le llamaron a mi marido y entró para estar conmigo la media hora. Yo seguí concentrándome en los pensamientos positivos y estuve muy agusto. Tras ese tiempo la enfermera me incorporó, me mareé un poco y ya me pude vestir para marcharme a casa y poder hacer el reposo absoluto que me había indicado la embrióloga.

Mi experiencia

Fue un momento increíble, sentirse en cierto modo embarazada, con dos embriones que -si la naturaleza considera oportuno- se podrían quedar con nosotros. Disfruté mucho, sonreí, me relajé, pensé en momentos felices. Decidí sentirme embarazada desde el primer minuto, pase lo que pase, son mis cachorritos.

Firma Ms. E

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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