Después del mal sabor de boca que nos dejo el tercer control, teníamos muchas ganas de que llegara el 21 de abril, jueves. Necesitábamos saber toda la información de cómo está funcionando la medicación porque Dr. A no nos quiso decir nada. Así que la cita de hoy, es de esas que consideras decisivas, aunque puede que no definitivas. Nuevamente tenía analítica tempranera y al mediodía la ecografía de control. Estos días he estado mentalizándome de que nuestro tratamiento puede detenerse en cualquier momento por falta de óvulos, por su mala calidad o por problemas en el desarrollo. Y no es que tenga pensamientos negativos, es que intento ser realista y allanar el terreno en caso de batacazo. También pienso que del no hemos partido y a lo único que podemos aspirar es a algo bueno, como mucho podrán decirme que mis óvulos no valen…pero llegado el momento lo tengo bien claro, me levantaré las veces que hagan falta, conseguiremos nuestro objetivo.

Extracción ¡otra vez!

El mismo día 21 por la mañana os colgué la foto de mis brazos agujereados. Y es que fue un desastre y medio. Nuevamente me tocó con la enfermera rubia, y creo que no me olvidaré de ella jamás.

Enfermera.- A ver dónde te pincho hoy porque tienes todo… Bueno, trae el brazo derecho, vamos a probar

Yo.- Ok

Enfermera.- Pues no sale nada de nada. Fuera, vamos a cambiar de brazo. Y voy a utilizar una aguja fina en vez de la aguja vacutainer (que es más gruesa).

Yo.- Bueno, lo de siempre. ¡Auch! – Noté un fuerte dolor en el brazo.

Enfermera.- Es que te he pinchado en la vena interna. No me gusta pinchar más de dos veces, bueno y la segunda tampoco me gusta pinchar. ¿Te mareas? ¿Estás bien?

Yo.- Estoy bien, pero duele mucho.

Enfermera.- Es normal, aprieta aquí que ahora te pongo bien todo.

Tras ponerme tiritas, esparadrapos y de todo; salí con un dolor de brazo que me duró hasta las 12 del mediodía.  Espero que ya no tenga que volver a meterme mano esta enfermera porque voy a empezar a tener pesadillas con ella.

Llegamos antes de la hora y avisamos en recepción de que teníamos cita. Yo le pregunte a la administrativa que si sabía con quién me tocaba este nuevo control. No teníamos ninguna gana de que nos tocara con el Dr. A. Yo había pasado una mañana especialmente inquieta. El no saber si mis foliculines estaban ok el martes me estaba dando malas vibraciones, pero no podíamos hacer otra cosa que esperar. Cuando vi que la auxiliar llevaba mi historial hacia el fondo del pasillo di aplausos con las orejas, sabía que me iba a atender o el Dr. K o el Dr. F. ¡Bien! Cuando nos mandó pasar la enfermera, vi la puerta del Dr. F abierta así que estaba tranquila, daba por hecho que íbamos a recibir todas las explicaciones pertinentes en aquella consulta.

Resultados de la analítica de estradiol

Lo primero que hizo  fue repasar las dosis de medicación que había estado tomando a indicación del Dr. A y después me dijo que el estradiol había duplicado nuevamente y estaba en 2880. Por lo tanto mi evolución ha sido la siguiente: 444 –> 877 –> 1576 —> 2880. Así que tocaba pasar al reservado para que viera el estado de mis foliculines.

El recuento de folículos

Lo primero que hizo fue constatar que el endometrio estaba correcto y después pasó a ver mis ovarios. Allí estaban mis foliculines grandotes y preciosos con un tamaño de 20mm. Me dijo que ya estaban listos para puncionar así que me iban a dar las nuevas pautas. Al oír sus palabras y ver que mis cinco foliculines estaban hermosos me tranquilicé bastante.

Nuevas pautas de medicación

Dr. F me indicó que ya no debía tomar ni Procrin, ni Gonal, ni Menopur. Ya sólo quedaba el último pinchazo, el más importante, el que controla y desencadena la ovulación en 36 horas. Nos indicó que debía pincharme a las 22:30, me lo puso en rojo, grande, para que lo viera bien. Además el Dr. F me estuvo explicando de forma ilustrada cómo preparar el Ovitrelle de 250 microgramos. Estuve todo lo atenta que pude para enterarme bien de cómo hacerlo y a la vez estaba flipando. ¡Era el último pinchazo!

Próxima cita: la punción

A continuación, nos dio la nota de ingreso para el día 23 de abril, sábado a las 8:30. Nos dijo que estaría el Dr. K lo cual nos animó muchísimo, porque él es el jefe de la Unidad de Reproducción Asistida. Las pautas son ir en ayunas, no puedo ingerir nada desde las 12 de la noche anterior. Además, tomaré mis propias precauciones de no darme cremas, colonias ni desodorante tras la ducha. Mr. D tiene que bajar al laboratorio a las 9:00 para depositar su muestra y de lo demás nos iremos enterando sobre la marcha.

Indicaciones de la embrióloga

No os he dicho, pero en esta ocasión había una persona desconocida para nosotros en la consulta. Enseguida dedujimos que era la embrióloga. Nos dijo que el propio sábado me verá el anestesista y que comprobarán los niveles de progesterona en sangre con parte del suero de la extracción de este cuarto control. Si el nivel superaba el 1,5, vitrificarían los embriones aplazando una posible transferencia a dentro de dos meses para que se regule la hormona. Si el nivel de progesterona está bien, la posible transferencia sería el jueves 26 de abril.

Nos explicó que la vitrificación no interfiere en los embriones y que es una técnica segura en las que muy pocos embriones se pierden. No nos preocupó porque es algo que sabemos. Lo que no sabíamos es que un nivel de progesterona superior a 1,5 impediría el éxito de embarazo.

Mis sensaciones

Os puedo asegurar que tras salir de la consulta estaba mucho más relajada, tranquila. Todo iba según lo previsto. Tenemos pocos ovocitos pero con eso ya contábamos. Ahora estamos muy intrigados de cómo ocurrirá todo el proceso de punción y de laboratorio. Pero al mismo tiempo estamos ilusionados. En el fondo es lo más cercano a tener posibilidades reales de embarazo que hemos podido experimentar en este año y medio largo de búsqueda.

El pincharme el Ovitrelle fue toda una fiesta al saber que era el último pinchazo, que habíamos seguido las instrucciones al pie de la letra y que mi cuerpo había respondido en base a sus circunstancias. Mr. D y yo nos abrazamos y nos besamos con una sonrisa de oreja a oreja, lo habíamos conseguido. Había acabado la fase de estimulación. Sólo al escribirlo me emociono. Está siendo una experiencia tan enriquecedora… que pase lo que pase, todo habrá merecido la pena.

08706-msefirma

Facebook Comments

Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

Pin It on Pinterest

Share This
logo-ser-papis-en-tiempos-revueltos

Suscríbete a nuestra Newsletter

Si quieres estar informada de las últimas novedades y recibir contenido exclusivo apúntate a nuestra Newsletter. No recibirás spam, a nosotros tampoco nos gusta.

Rellene el siguiente formulario para suscribirse.

crear newsletter

¡Bien! Ya estás suscrita.