Esta semana es un tanto especial en cuanto al día de publicación de nuestra sección semanal de confesiones, pero como ya sabéis estamos de sorteo y no queríamos retrasar el inicio del mismo más días. Hoy entro en el confesionario decidida a desnudarme emocionalmente porque después de saber que padezco endometriosis y que ahí reside la posible causa por la que concebir se ha vuelto una tarea bien complicada en nuestro caso, me ha tocado reflexionar, reconstruirme y resituarme en esto de la búsqueda.

He de reconocer que el día 19 de octubre, el día en el que me hicieron la ecografía de alta resolución y tener la cuarta cita ginecológica en la unidad de reproducción humana, no tuve tiempo para pensar en el tema. Tenía un día muy ocupado en el trabajo y eso me hizo bien (o eso creía yo). El bajón llegó al día siguiente, cuando me puse a pensar que finalmente sí había algo que estaba entorpeciendo nuestro deseo de ser papis y que ese problema lo tenía yo.

En el fondo en ese momento se me pasó por la cabeza lo que supongo que se os ha podido pasar a quienes habéis vivido situaciones de este tipo. Esa sensación de infértil, de minusvaloración, de sentirse fracasada como mujer, la de ser quien tiene el problema por el cual no llega el embarazo. Afortunadamente, esos pensamientos pasaron de manera fugaz por mi cabeza pero me hicieron sentir triste y aliviada a partes iguales. Triste porque el camino por recorrer será largo (aunque nunca pierdo la esperanza de que un milagro ocurra) y aliviada porque al fin tenemos claro que mi aparato reproductor femenino no está en las condiciones óptimas para que tengamos las mismas opciones de lograr el embarazo que una pareja totalmente sana.

El saber todo lo que sabemos a día de hoy nos hace situarnos ante la búsqueda de otra manera, más calmada y sosegada, aunque la ilusión siga siendo la misma. En cierto modo, esperamos pero no desesperamos, que está genial porque hay personas que no pueden decir lo mismo y eso sí que es peor y más dañino a todos los niveles. Ahora toca recomponerse y buscar otras opciones. Como sabéis, nosotros estamos apostando por la reflexología. Sin embargo, es duro que siendo responsabilidad de la mujer albergar a un ser durante 9 meses, tenga que luchar contra mi propio sistema inmunológico que me está privando de ver cumplido el primer paso para construir mi mayor proyecto de vida: ser madre. Pero contra ese hecho no puedo luchar.

Podría optar por darme de cabezazos contra la pared y llorar por cualquier esquina. Pero no puedo desperdiciar de ningún momento de esta vida, porque sé que si lo hago luego me arrepentiré, y mucho además. Así que me dediqué un día a expulsar todos esos sentimientos de tristeza y de culpabilidad para coger nuevamente impulso y seguir valorando y disfrutando de cada momento que nos regala la vida.

Ahora que ya he asimilado todo lo que ha acontecido desde julio hasta ahora me siento diferente, bien conmigo misma, bien con los demás. También soy consciente, en estos momentos, de que a nosotros nos ha tocado el camino largo pero llegaremos a poder realizar nuestro sueño.

Aprovecho estas últimas líneas de mi confesión de hoy para agradeceros todos los ánimos y fuerzas que me transmitís tanto la #infertilpandy como todas aquellas personas que siguen con atención y cariño cada uno de los pasos que vamos dando en este duro, pero bonito proceso hacia la maternidad/paternidad.

Firma Ms. E

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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