Parece mentira que ya hayamos cumplido un año desde que nos planteásemos seriamente en querer tener familia. Son muchas cosas y viviencias las que hemos experimentado junto a vosotras/os y muchos los ánimos recibidos a lo largo de este período y desde aquí queremos daros las gracias y deciros que esto no acaba más que empezar, que no pensamos rendirnos y que tarde o temprano estamos convencidos de que traeremos una vida a este mundo. Miramos hacia atrás y da hasta un poco de vértigo pensar en las fases por las que hemos ido atravesando. No ha sido un camino de rosas y aún sigue sin serlo pero el optimismo y sobre todo, las ganas, pueden con todo eso y mucho más. Dicho de otra forma, ahora vemos la experiencia como un proceso largo pero muy posible de lograr.

Permitirme recordaros las sensaciones que tuvimos desde un primer momento y hasta día de hoy. Al comienzo de esta carrera de obstáculos éramos muy inocentes y del pensamiento de que enseguida nos quedaríamos embarazados. Pero nunca nos pusimos en la tesitura de que el camino no era de aquí te pillo aquí…… Además, no nos plantamos que los factores externos, es decir, los comentarios familiares, de amigos y demás, no ayudan en nada, pues éstos no hacían mas que meternos más presión, diciendo que ellos lo habían tenido a la primera o simplemente lo pintaban muy fácil. Nosotros aunque nos decíamos a nosotros mismos que no nos afectarían sus opiniones, en el fondo algo, nos hacían mella.

En una segunda fase, y con el objetivo de cumplir el sueño de ser padres, nos propusimos probar diferentes productos para así ayudar a que la cosa funcionase. Sin embargo, quedaron en mera anécdota, porque a pesar de que no iban mal continuábamos por los mismos derroteros. Vamos que la solución no era esa. El tiempo seguía corriendo. A ello sumábamos que nuestros trabajos comenzaron a ser un poco más estresantes y veníamos a casa cada vez más cansados. Optamos por probar en tener relaciones un día sí o no para posteriormente, probar otras opciones distintas. El resultado, el mismo de siempre. Lo que sí era cierto, era que cada vez encajábamos los negativos mejor. Tal vez fuere porque no teníamos más remedio que hacerlo así.

Seguidamente, pasamos por la fase de buscar la tranquilidad, paz y sosiego en nuestra vidas. Era complicado, pero por intentar que no fuere. Nuestros cuerpos decían una cosa y la mente de Mr. D, o sea la mía, otra. Llegué a sentirme culpable por no estar haciendo las cosas como se debían, e incluso a sentirme herido en mi propia masculinidad. La mente es muy traicionera y menos mal que el apoyo de Ms. E fue fundamental para que diera la vuelta a todo a posteriori. Definitivamente, era la hora de cambiar el chip.

Otra fase peculiar fue la de las visitas a los médicos de Ms. E por su urticaria crónica ideopática de carácter desconocido y el tener que aprender a vivir con ella. No fue nada sencillo, no conocíamos su procedencia ni tampoco cuando se iría del todo. Llegamos a pensar que por esa razón no nos quedábamos pero los expertos nos confirmaron de que eso no era vinculante. Seguidamente, Ms. E tuvo alguno desarreglo que otro y confiábamos de que la ‘R’ no daría síntomas de aparecer pero fue que se retrasó sin más y listo. Para todo esto, nuestras experiencias con nuestro sobrino y amigos que sí se quedan antes que nosotros y tal nos inundaban nuestros pensamientos. ¿Por qué ellos sí y nosotros no? y un sinfín de preguntas nos embargaban.

Y por último, hemos y estamos viviendo otra fase muy interesante, que lo que hace es trasmitirnos confianza y tranquilidad y no es otra que la de ir a hacernos pruebas para conocer si todo está bien en ambos. Asistir a pruebas en la unidad de reproducción del hospital de nuestra ciudad para descartar posibles anomalías. Por ahora, todo pinta bien a la espera de los resultados finales. En base a eso, decidiremos qué hacer y por dónde tirar.

En definitiva, estoy totalmente convencido que el vivir todas estas experiencias no ha hecho más que unirnos más como pareja y de saber lo que piensan tantas y tantas parejas que se encuentran inmersas en nuestra misma situación. Además, nos ha hecho valorar mucho más y tener más ilusión por lo que estamos convencidos que traeremos a este mundo. En el fondo, todo esto y puede sonar raro decíroslo, pero nos está enriqueciendo muchísimo como personas. Hay que mirar siempre el lado bueno de las cosas.

Os espero en un siguiente episodio de confesiones de un buscador. Gracias por vuestro aliento.

Besos

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