Hace unas semanas que mirándome al espejo me miraba una y otra vez y no terminaba de reconocer a la persona que estaba reflejándose frente a mí. Y me pregunta el porqué de esa sensación tan rara. Al final caí en la cuenta de que hacía meses que no me paraba a pensar en mí, en mi yo, en mi ser, en mi esencia. Me asusté, y mucho, cuando llegué a esa conclusión. ¿Cómo podía haberme olvidado de mí? ¿Cómo la podía estar pensando en tener un bebé si no tenía percepción de mí misma? ¿O es que acaso la búsqueda era lo que me estaba haciendo perder mi esencia e identidad?

Ante tantas preguntas he tratado de dar respuesta a todas ellas y ciertamente me he dado cuenta de que en cierto modo he dejado de ser yo antes de ser nosotr@s y eso es totalmente perjudicial porque empiezas a actuar y a hacer cosas con cierto grado de absurdez que encima te hacen sentir peor y alejarte más de ti misma. Actuar por inercia, que aparezcan miedos injustificados que nunca jamás sentiste, dejar que pasen los días, las semanas, los meses.
Quizás os puedan parecer tonterías pero empezamos a hacer cambios en la alimentación y en la hidratación, en la higiene y en los hábitos diarios casi sin darnos cuenta para buscar una optimización que nos hace sentir casi peor que si lleváramos nuestra vida exactamente igual que el día que decidimos que queríamos ser padres. He aquí algunos ejemplos:

 

Tomar el ácido fólico a la misma hora

Desde que empecé a tomar el ácido fólico, me levantaba todos los días, sábados y domingos inclusive, para tomarme el ácido fólico a la misma hora pensando en que eso era importante. Ahora ya no. Es importante tener una rutina para tomarlo, en mi caso es la hora del desayuno, pero el hecho de levantarme los fines de semana a las 7:30 para tomarme la pastilla no ayuda en nada a hacer un proceso más natural este proceso que se antoja largo, largo, largo. Así que desde hace ya tres meses que los fines de semana me lo tomo con el desayuno sean las 8 o las 9:30 de la mañana.

 

Quedarme tumbada y con las piernas elevadas después de nuestros encuentros

Os parecerá una tontería pero el hecho de no lograr el embarazo mes tras mes te hace buscar posturas que tienen más de física que los problemas que nos planteaban en Bachillerato. Sin embargo, después caes en la cuenta de que la teoría de la gravedad no funciona en tu cuerpo y mira que siempre te dijeron que eran una teoría universal. Ahora si me quedo tumbada es porque me apetece y no porque recomienden, aconsejes, pueda ser que… ¿Acaso nuestras madres y abuelas hacían ejercicios de contorsionismo y equilibrio para quedarse embarazadas? Pues eso.

Tratar de no coger pesos en la última semana del ciclo

Yo habitualmente no soy de coger muchos pesos, básicamente porque si algo no tengo eso es fuerza. Y no me extraña, el deporte y yo hemos estado reñidos desde siempre. Así que si a eso le sumamos la búsqueda pues me intento escaquear siempre que puedo. Mi pregunta es, ¿por qué me empiezo a preocupar antes de tiempo por las cosas? No tiene mucho sentido la verdad. Pero una es así. Lo bueno es que con el tiempo me suelo dar cuenta de las cosas así que ahora hago vida normal cogiendo pesos con los que me siento cómoda porque sino me puedo quedar clavada, tal cual. Como me dice mi compañera de trabajo, parace ser que me hicieron con poco amor jajaja.

 

Con todo esto lo que quiero transmitir es que los cambios los tenemos que hacer por nosotras mismas y no teniendo como referencia el “por si pudiera estar embarazada”. Si nos cuidamos o decidimos quedarnos tumbadas después de darnos amor o establecemos unos hábitos que sea porque a nosotras nos apetece, nos viene bien y nos hace sentir completas. Por que sino llegará un momento en el que aparezcan las preguntas que he expuesto al principio de este post. Yo estoy recuperando mi yo, mi vida, mis hábitos y mis rutinas. A las buscadoras de largo recorrido os pregunto, ¿sentisteis o sentís algo parecido?

 

 

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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