Una de las cosas positivas que tiene la búsqueda prolongada es que al final lees, te instruyes y aprendes un montón de cosas. Por eso hoy os hablo os escribo del cérvix -o cuello uterino- y de sus cambios durante el ciclo menstrual como fuente de información corporal para esto de la búsqueda del embarazo. ¿Qué os parece la propuesta? De verdad es que yo me he sorprendido muchísimo aunque no creo que lo llegue a probar porque sólo de pensar que hay que estar metiéndose el dedito por los bajos, por mucho que te laves las manos, muy higiénico no ha de ser.

¿Qué es el Cérvix?

Empecemos por el principio porque puede que muchas de vosotras no sepáis qué es el cérvix, también conocido como cuello uterino. El cérvix es la parte inferior y más estrecha del útero. Éste está comunicado con el fondo de la vagina, así que es por donde los soldaditos tienen que entrar. La abertura del cérvix es muy pequeña así que nuestro magnífico cuerpo no nos lo pone nada fácil a la hora de dejar paso a los valientes soldaditos que han de llegar hasta el óvulo. Y como muchas veces, una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo gráficamente lo que os he definido en este párrafo:
Imagen de Loedsalud

Cambios en la posición del cérvix

Antes y después de la ovulación el orificio del cuello uterino está cerrado gracias a un tapón de moco espeso que hace de barrera natural evitando el paso de los espermatozoides, virus o bacterias. El cambio se produce durante los días fértiles ya que el cérvix favorece el paso del esperma hacia el útero. Durante estos días el cuello uterino está blando, abierto y más alto y gracias a la segregación del moco cervical, la fertilidad en esos días es la óptima para concebir. Por lo que esta técnica puede ayudar a quienes no suelen detectar el moco cervical.

 

Imagen de Embarazo y Fertilidad
Si aún os quedan dudas de cómo es este proceso y no os dan grima las fotos reales (yo aviso porque personalmente me considero una persona aprehensiva y me cuesta ver fotos reales sin ponerme mala) podéis entrar en la web de una mujer norteamericana que no tuvo mejor idea que hacerse una foto del cérvix cada día durante un ciclo. De esta manera podéis observar la evolución gráficamente.
Como explicación está muy bien, pero yo sigo sin tener claro si haría la prueba porque al final podemos hacernos daño con las uñas y podemos generarnos infecciones. ¿Alguna que haya probado esta técnica para conocer su fertilidad? ¡Queremos saber vuestra opinión!
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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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