En el blog ya hemos hablado largo y tendido sobre el impacto que nuestra alimentación y nuestros hábitos diarios pueden tener en la fertilidad. Pero hoy, vamos un paso más allá y hablamos del aspecto psicológico y su incidencia en la búsqueda de un embarazo. Y quizás el tema de las emociones es el que más miedo nos puede provocar porque muchas veces brotan espontáneamente, de manera fortuita ante diferentes estímulos. Y yo personalmente creo que es imprescindible ser consciente del verdadero impacto para aprender a autogestionar aquellos estímulos que nos hacen pasarlo mal.

Y este tema no es algo que me haya sacado de la manga, hay artículos y estudios que hablan del impacto que el estrés y otros aspectos psicológicos tienen en la fertilidad o infertilidad de las parejas actualmente. Por ejemplo, Ginefiv, en un artículo recoge la siguiente idea que corrobora lo que ya he comentado al principio:
El estrés es un factor al que cada día se le está concediendo más importancia en la lucha contra los problemas de esterilidad e infertilidad, de hecho, se está poniendo cada día más énfasis en estudiar los efectos fisiológicos del estrés y el papel que estos efectos pueden desempeñar en el proceso reproductivo.

Pero claro, el estrés incide de diferentes formas en mujeres y hombres. Vamos a analizar las consecuencias que puede tener el estrés en ambos sexos.

El estrés en la mujer

  • Puede llegar a provocar la supresión del ciclo menstrual, la anovulación (que sería la no ovulación) aunque haya menstruación, o incluso una ovulación irregular.
  • La segregación de ciertas hormonas debido al estrés pueden indicir de manera decisiva en la no concepción. Por ejemplo, la excesiva producción de prolactina es la que origina menstruaciones irregulares.

 El estrés en el hombre

  • El estrés puede incidir directamente en la cantidad y calidad de espermatozoides.
  • Tener bajas concentraciones de LH (esta hormona os resultará conocida ¿no?) y de Testosterona también pueden tener una incidencia negativa en el volumen y concentración espermática.
  • Padecer estrés puede provocar disfunción eréctil.
No obstante, y dicho todo esto, ¿qué ocurre cuando el positivo no llega mes tras mes? Este hecho puede crear estrés por la no consecución de un embarazo. Aún y todo, el embarazo podría darse porque como ya sabemos, son muchas las coincidencias que han de producirse para que la concepción se produzca. Que el estrés puede retrasar ese positivo, pues depende de cómo incida éste en cada mujer y en cada hombre.
Desde nuestra propia experiencia os diré, que a nosotros al principio nos podía la situación desde el momento de las relaciones hasta la llegada de la dichosa menstruación. Pero mes tras mes hemos aprendido a gestionar ese malestar que a veces aparecía sin haber sido invitado, y qué queréis que os diga, que nada que ver. Ni punto de comparación. Las relaciones son mucho más satisfactorias, nosotros estamos más relajados y disfrutamos de cada paso que vamos dando. Y es que yo no sé si a quienes habéis vivido una búsqueda de larga duración os ha ocurrido que ese estrés o pensar constante ha ido decreciendo en vez de apoderarse de vosotros.

 

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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