En este nuevo post, el noveno ya de mis confesiones, quería contaros que verdaderamente el hecho de que mes tras mes haya llegado la R no me ha afectado demasiado. Sin embargo, la temo, la tengo miedo y en el fondo la odio. Cada mes que pasa, la R vuelve a ser más agresiva, prácticamente como lo era antes de que comenzara a tomar la píldora anticonceptiva. Y esto me genera realmente un malestar terrible, porque no soy persona y está Mr. D de testigo para dar testimonio de que lo que digo es así, no exagero.

Hoy os cuento los motivos que me hacen temer a mi menstruación, a ver si así y con un poco de suerte conseguimos que no vuelva a aparecer en muchos meses (crucemos los dedos, los pies, las manos, las piernas y los brazos).

El dolor menstrual

De todo lo que os voy a hablar, el tema del dolor es lo que peor llevo. Tengo unas menstruaciones de lo más dolorosas. Pero hasta el punto de tener que tirarme en la cama, hacerme una pelota y ponerme calor en la zona. Tengo que tomar paracetamol y como se me pase la hora ya me puedo ir preparando porque las consecuencias son horribles. Así estoy los dos primeros días en el mejor de los casos. Hay veces que las molestias no terminan de quitarse hasta que la R se larga del todo. Debe ser que me tiene mucho cariño.

El malestar corporal

El dolor menstrual me deja el cuerpo hecho una porquería y ello hace que me encuentre fatal y me descomponga, literalmente. Es una forma de aliviar la presión que tengo en el bajo vientre y que suele venir precedido de algún día de estreñimiento previo. Perdón por ser tan explícita, pero creerme que vivir mes tras mes el festival del dolor menstrual es una hartura.
Los cambios de temperatura bruscos
Este síntoma lo suelo arrastrar desde unos días antes, y por lo que he leído se debe a que ello se produce para que el endometrio se suelte de la pared del útero. Pues se ve que a veces hay más material que otras veces porque hay veces que empiezo con sofocos, sudores que después se transforman en frío. Un desastre y un descontrol.

Pinchazos

Y por último, pero no menos intenso están los pinchazos. En ocasiones, afortunadamente no es algo que me pase mes tras mes, me dan pinchazos en el bajo vientre, como si hubiera algo por ahí que no anda bien. Y es que te dejan seca. Son pinchazos sordos, muy intensos y cuyo pico de dolor te hacen desestabilizar.
Creo que ahora entenderéis el porqué de mi malestar con la llegada de la R. No es que me de pena no haberme quedado embarazada sino que el sufrimiento que me toca pasar es realmente desagradable y con lo bien que estaba yo con la píldora parece que ahora, antes de quedarme embarazada, mi cuerpo se quiere tomar la revancha. Pero no os creáis que me voy a rendir, espero que no me queden muchas reglas más antes de conseguir el positivo, pero ahí estaré al pie del cañón. Así que volvamos a cruzar todo lo cruzable para que la R no haga aparición en muchos meses gracias a un positivo.

 

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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