Hoy me apunto a un nuevo reto que tiene como propósito promocionar, de alguna manera, el blog a través de la iniciativa creada por Ana María Almendro, también conocida como Frikymamá. El primer reto lanzado tiene que ver con los recuerdos de la infancia. Y a mí, en un acto de regreso al pasado me ha venido a la mente que con poco pasábamos tardes inmesante felices en el parque. ¿Queréis saber qué hacíamos con una tiza y una piedra?

En cuanto os desvele el nombre del juego que se me ha venido a la mente quizás os suene, aunque en verdad yo no lo conocía por ese nombre, supongo que en cada lugar se le ha llamado de maneras diferentes, pero en esencia era el mismo juego. Os hablo de la rayuela, también conocida como el tejo. Aunque quizás lo hayáis conocido por otro nombre. Porque por lo que he estado indagando tiene un montón de nombres según en la zona de España donde se jugara. Aquí en el País Vasco le llamábamos el Txingo. Una vez descubierto el juego del que os voy a hablar, voy a contaros qué necesitamos para jugar y cuáles son las instrucciones del juego. Porque definitivamente estos juegos tradicionales han de transmitirse y hay que mantenerlos vivos.

Para jugar los únicos materiales que necesitamos son:
  • Una superficie llana en un parque o calle donde no transiten vehículos o no se estorbe a los peatones.
  • Una tiza
  • Una piedra.

Como véis, son pocos los requisitos y materiales que necesitamos para pasar un buen rato saltando a la pata coja y disfrutando de una competición sana. Quizás muchas de vosotras sepáis cómo se juega, pero para quienes no conozcan el juego estas son las instrucciones:

Versión de rayuela.

 

  1. Antes de empezar a jugar, se pintan en el suelo unas casillas como las que aparecen en la imagen que está encima de este párrafo. Hay distintas versiones y no en todos los sitios se pintan de la misma manera, pero ahí está la gracia, en la variedad. Al final el juego es el mismo. Se ponen números.
  2. Cuando está el dibujo listo, quien vaya a empezar jugando deberá tirar la piedra y ésta deberá de caer dentro de una de las casillas a la que llamaremos casa y en la que no podremos pisar.  Si la piedra cayera fuera de cualquiera de los cuadrados se perdería el turno.
  3. Una vez tirada la piedra, saltará a la pata coja desde la tierra (o inicio) hasta el cielo (en este caso la casilla número 10) esquivando la casilla en la que haya caído la piedra. Es ahí, en el salto de la casilla donde está la piedra donde reside la dificultad del juego. Otra de las dificultades es que hay que pisar dentro de los cuadrados y no vale pisar las líneas.
  4. El objetivo será llegar al cielo y regresar a la tierra siguiendo las mismas pautas que a la ida y recogiendo la piedra. Si se hace sin cometer ningún fallo, se gana la partida.
También existen rayuelas de foam.
Existen muchas variantes del juego con lo cual, es divertido ir introduciendo variaciones que motiven a los más pequeños ha tener que cambiar la forma de juego una vez que ya dominan una de ellas.Y vosotras, ¿cómo jugabais a este divertido juego? Animaos a compartir diferentes modalidades.
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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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