Este post se me ocurrió navegando por mis foros sobre futuras mamás. Cuando estás en plena búsqueda del bebé empiezas a preocuparte de aspectos de tus hábitos por los que antes no te preocupabas ni medio segundo. Pero el hecho de pensar que puedes estar albergando un ser dentro de ti te hace pensar en cambiar rutinas y hábitos hasta antes de concebirlo. Que levante la mano la que antes de quedarse embarazada o de confirmar el positivo no ha pensado “no voy a hacer/comer/beber esto por si pudiera estar embarazada”. Por insignificante o pequeño que fuera el cambio, puede que algo cambiaseis. Este es el primer de tres post en el que iremos desgranando todo aquello que he ido recopilando sobre los cambios en los hábitos alimenticios antes de saber que se está embarazada.

Vamos a intentar hacer el top 5 de cambios en la alimentación que algunas personas deciden hacer cuando se ponen en la búsqueda, lo cual es muy respetable. Sin embargo, en este sentido he de decir que yo sigo comiendo lo mismo que comía anteriormente, eso sí no hago nuevos descubrimientos como comer sushi cuando no lo he comido en mi vida (sobre todo porque ya sé que no soy inmune a la toxoplasmosis).

1. El ácido fólico: este nutriente es el primero que marca el inicio de la búsqueda. En el blog ya hablamos de las propiedades beneficiosas que esta vitamina tiene. La Vitamina B9 está presente en una amplia gama de productos que podemos consumir porque son sanos y nutritivos.

Alimentos ricos en ácido fólico

2. Embutidos fuera: hay personas que cuando se ponen a buscar el bebé empiezan a disminuir o dejan por completo de consumir embutidos que no estén cocidos o asados. Yo tengo un idilio con el jamón serrano, del resto puedo pasar, pero es que con mi serrano disfruto de lo lindo. Yo mientras no obtenga un positivo seguiré consumiendo, como habitualmente hago, este tipo de productos. En verdad yo sólo como jamón, lomo, pavo y queso, pero es mi caprichito.

Embutidos
3. Carnes o pescados poco hechos o crudos: en este aspecto personalmente no tengo problema porque desde siempre me han gustado ambas cosas bien hechas, tirando a estilo “zapatilla”. Pero las personas que habitualmente producen estos alimentos poco hechos o crudos tienen que cambiar de punto de cocinado y a veces deciden hacerlo antes por si acaso.
Consumo de carne y pescado en el embarazo

4. Comida rápida: Mal que nos pese la comida rápida no es nada aconsejable para nuestra salud por el alto grado de grasas saturadas que contienen. Es uno de los hábitos alimenticios que a veces más cuesta dejar pero que muchas personas comienzan a moderar desde la búsqueda. En mi caso concreto no tengo gran problema con la comida rápida por que no la consumo. A lo sumo, una pizza de vez en cuando.

Comida rápida, alimentos que nos aportan pocos nutrientes.


5. Bollería industrial: Este quizás sea mi punto débil, pero sé que sobreviviré si no he de consumir ciertas cosas. Son alimentos, que al igual que la comida rápida, tienen un aporte calórico y de grasas muy alto pero en realidad alimento, lo que es alimento poco tienen.

Demasiados azúcares, grasas para una alimentación sana.

 

Lo cierto es que yo sigo con mi alimentación habitual a excepción de que he incorporado el ácido fólico de manera más consciente tanto en alimentos como con el suplemento en forma de pastilla. ¿Y vosotras? ¿Cambiasteis vuestra alimentación al comenzar la búsqueda?

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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