El post de hoy lo he estado dilatando mucho pero ya toca. Os vais a enterar de cosas y acontecimientos que no habíamos contado hasta el momento y nos vamos a sincerar porque seguro que podemos servir de ayuda y apoyo a otras muchas parejas que hayan vivido experiencias similares. Y lo primero que he de decir es que en el post de hoy nos vamos a trasladar a septiembre de 2014. Hoy os contamos el origen de nuestra búsqueda del bebé, una búsqueda que ni nosotros sabíamos en aquel momento.

Como ya he comentado en el párrafo anterior, vamos a remontarnos a septiembre de 2014. En ese mes nos casamos y yo aún estaba tomando la píldora anticonceptiva puesto que no teníamos intenciones de empezar la búsqueda del bebé hasta abril del 2015. En los últimos días previos a la boda, tuve un despiste con la píldora y me la tomé más tarde de lo que debía. De hecho, no me percaté de que era en la primera semana del nuevo blister y que ponía que, por precaución, había que poner otras barreras para evitar que el método anticonceptivo fallara.
En la luna de miel estrenamos bien el matrimonio y en los últimos días del viaje tenía que venir, pero lo que apareció fue un manchado leve y marronáceo y algún coágulo, nada más. Me quedé extrañada y a la vuelta no me terminaba de encontrar bien, estaba muy cansada y me dio algún que otro mareo. Así que decidimos hacernos un Test de Embarazo. Nuestra sorpresa fue al ver que había salido positivo. Así que interrumpí la toma de la píldora y como era sábado decidí que el lunes llamaría a mi médico. Compramos un Clear Blue para corroborar el positivo y ver de cuántas semanas estaría y la sorpresa fue que dio negativo, después de haber pasado una noche pésima con dolores menstruales horrorosos.
Todas nuestras ilusiones se convirtieron en miedos, fuimos a Urgencias y la beta dio negativo. La atención fue bastante mediocre, a decir verdad. Y mi deducción es que si no me llego a hacer el TE ese sábado, que ya había pasado una semana de la falta, no me habría enterado de que había habido un inicio de embarazo que acabó en aborto bioquímico.
Ese positivo, tan efímero porque probablemente detectó la hormona cuando ya estaba disminuyendo, nos hizo ser las personas más felices del mundo por unas horas. Fue bastante dura la torta que nos dimos al ver que en verdad de momento no era nuestra oportunidad para ser papis. Y así fue cómo decidimos que íbamos a esperar a buscar al bebé en breve. Hice mi visita preconcepcional y en noviembre nos pudimos poner manos a la obra.

Ahora ya conocéis este secreto hasta ahora guardado, que ahora ya es compartido. Y creo que es lo mejor que he podido hacer porque es algo que siempre se quedará en mi nuestra memoria.

 

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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