Hacía bastante tiempo que no escribía en esta sección y como este mes hemos cambiado de método en lo que a la frecuencia en las relaciones se refiere, pues hemos pensado que puede ser interesante compartirlo con vosotros. Probablemente la mayoría ya conozcais este método que es recomendado por ginecólogos para lograr el embarazo. ¡Vamos a ello!

 

Empecemos por el principio, y es que el método de la margarita consiste en mantener relaciones un día sí y otro día no durante los días fértiles para:
 

  • Conseguir que siempre haya espermatozoides esperando la liberación del óvulo. Hay que tener presente que los espermatozoides suelen vivir unas 72 horas (e incluso he llegado a leer que algo más en el mejor de los casos) dentro del útero. Con lo cual, debereando cada 48 horas debería haber algún espermatozoide al acecho porque el óvulo está receptivo unas 24 horas.
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  • El alternar los días en los que debereamos permite que el esperma se regenere y ganemos en calidad y cantidad. Así evitamos que los bichines estén inmaduros como puede ocurrir si se deberea a diario (a parte del consiguiente desgaste físico, todo hay que decirlo).

 

Dicho todo esto, ahora os contamos qué hemos estado haciendo estos dos primeros intentos y qué vamos a cambiar en nuestro tercer intento. Bien, pues el hecho es que en los dos primeros intentos hemos ido a saco, así día sí y día también aunque alguno ya Mr. D se plantaba y decía que mejor dejar que se recargara la munición. El caso es que no hemos obtenido ningún resultado.

 

Por eso, y después de leer que a bastantes parejas les ha ayudado alternar días en su búsqueda, pues nosotros que estamos receptivos a probar diferentes métodos (a sabiendas de que ocurrirá cuando tenga que ocurrir) hemos decidido probar el método de la márgarita desde unos días antes de la ovulación para ir cogiendo fondo y disfrutar de nosotros mismos sin machacarnos. Porque sinceramente, nuestra vida sexual no era tan activa y el haber pasado a hacerlo todos los días ya parecía más que un acto placentero, uno de estricto cumplimiento. Y así no se consigue nada más que crear estrés y pensar ¡Buff, y mañana otra vez! Con eso y el uso del Preseed como coayudante de los bichines a que lleguen hasta el óvulo veremos qué resulta este nuevo intento.

 

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Sobre Esther Beralgo

Soy Esther, maestra y pedagoga de formación, e investigadora de profesión. Me topé con la infertilidad a los 28 años. Soy madre, gracias a la reproducción asistida, de una niña que decidió llegar el 1 de enero de 2017 a nuestras vidas.

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